“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

18/10/10

El Mensaje de García

El heroico general Calixto García

Omar Montilla

I

Cuando los norteamericanos intervinieron militarmente en la guerra que sostenían los cubanos contra España en su lucha por la independencia, se hizo muy popular en Estados Unidos un artículo de prensa que después fue reproducido en forma de revista titulado “Mensaje a García”. Se trataba de un relato dramatizado contando la historia de un teniente llamado Carl Rowan, del Ejército norteamericano. Rowan desembarcó en Cuba de manera clandestina y tenía por misión entregarle un mensaje personal al General cubano Calixto García con el fin de coordinar con los mandos cubanos el desembarco de los efectivos militares norteamericanos en la región oriental de la isla con el fin de “ayudarlos” en la guerra contra España, de la que, de todas maneras, hubieran salido victoriosos.

En esta descarada intromisión, para los Estados Unidos era muy importante poder comunicarse rápidamente con el líder de los insurgentes, que era el general Calixto García. Alguien recomendó al teniente Carl Rowan para que se encargara de tal cometido. A tal efecto se le entregó una carta que a su vez debía entregar personalmente al general García. La historia novelada dice que Rowan tomó la carta y no preguntó: “¿Dónde está García?”, sólo que la tomó en sus manos, la selló en una cartera de hule, se la amarró al pecho, hizo un viaje de cuatro días y desembarcó de noche en las costas de Cuba.


Luego se internaría en las montañas y en tres semanas salió al otro lado de la isla, habiéndola atravesado. Como resultado, hizo entrega de la carta al general García.

13/10/10

Un acontecimiento gastronómico (in)esperado en Choroní

(Pulsar para ampliar)
Hoy me disponía a cumplir la rutina alimenticia a que necesariamente estoy sometido, cuando algo (in)esperadamente sucedió: Mi amiga del alma, vecina y benefactora, Lilia Gámez tocó a mi puerta y me alegró el día, quizá la semana, o...

Traía en sus manos, aún humeante, un extraordinario plato, una especie de minestrón caribeño,  preparado a base de paticas (así, en diminutivo, con amor, como decimos en Venezuela) de cochino [1] deliciosamente acompañado con caraotas rojas [2], trozos de yuca [3], papas y pasta corta, aliñados (aderezados) con la experticia que sólo es posible en estos pueblos de nuestro país, con ají dulce [4], cebolla y onoto [5].

En otra ocasión he escrito sobre otra variante de este plato, cuya base común son las extremidades del cerdo. Aquel plato, preparado por otra amiga del alma, la señora Isbelia Torres, especialista en la confección de este plato, lo preparó siguiendo los usos y costumbres de la región oriental, concretamente el pueblo de Yaguaraparo, Estado Sucre, y fue publicado en mi blog con el título ¡Qué almuerzo! Frijoles con paticas de cochino, y en el mismo describía la laboriosa preparación del mismo.

Ambos platos, que comparten muchos de sus ingredientes, tienen sin embrago grandes diferencias de sabor, textura y presentación, sin que haya posibilidad de optar por uno u otro.