“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

9/1/12

¿Qué es la tasa Tobin?


Con la crisis financiera volvió a ponerse de actualidad la conocida como Tasa Tobin. Este instrumento fiscal debe su nombre al economista James Tobin galardonado con el premio Nobel en 1981. Su idea -denominada después Tasa Tobin- consistía en gravar entre un 0,1% y un 0,25% los movimientos de divisas, con el objetivo de espantar a los especuladores. Nadie querría pagar esa cifra para una operación intradía (con poco rendimiento), pero no tendría inconveniente en hacerlo si su inversión era a más largo plazo. En palabras del propio Tobin, se trataba de “echar arena al aceitado mecanismo de las especulaciones que hacen viaje de ida y vuelta en días o pocas semanas“.

A partir de los años setenta y con la primera crisis del petróleo comenzó la discusión de si convenía más tipos de cambios fijos o tipos de cambio flexibles (flotantes), en un mundo con una creciente movilidad de capitales y dónde la desregulación, las telecomunicaciones y los sistemas informáticos hacían y hacen en cuestión de milésimas de segundo lo que antes podía llevar varios días. En este contexto, las naciones debían optar por uno de los dos modelos cambiarios básicos con sus consiguientes ventajas y desventajas.

6/1/12

Italia va cuesta abajo en la rodada

La bolsa italiana indica los síntomas inequívocos de la crisis italiana. La banca fue maltratada por la empresa Unicredit, cayendo más de un 17%. El índice de referencia Mib lideró los descensos en Europa, con cifras superiores al 3,5%.

Según informan los medios de comunicación italianos, Mario Monti, el presidente del Consejo de Ministros abandonó este jueves la sede de la Presidencia del Gobierno de Italia en dirección al aeropuerto romano de Ciampino, desde donde partió en un avión hacia Bruselas, donde está la sede del gobierno europeo. Su misión es obvia, mendigar algo de los escasos mendrugos que quedan para tratar de salvar lo que ya no se puede salvar.

El plan Monti no es más que el traslado hacia las masas trabajadoras la responsabilidad del salvataje ante la crisis, no sólo económica, sino sistémica. Mientras tanto, Berlusconi seguramente ríe a carcajadas por los resultados de su mal gobierno, el que avergonzaba a todos, menos a la mayoría de los italianos que hasta último momento lo seguían apoyando.