Gustavo Márquez Marín
 |
| Especial para La Página |
La realización de las primarias de la oposición con el apoyo
del CNE y del Plan República, reafirman la vitalidad que tiene la democracia
venezolana, desmintiendo una vez más con hechos incontrovertibles, el discurso
perverso, que a través de las campañas mediáticas -cocinadas en los aquelarres
del imperio y de sus aprendices
locales- difunden
internacionalmente, presentándonos como un país oprimido por un “régimen
dictatorial”.
Sin embargo, el desconocimiento del amparo emitido por el TSJ en
el que ordenó preservar los cuadernos de votación y su negativa a reconocer los
resultados electorales gane quien gane, evidencia en el sector opositor una
conducta ambivalente, al dejar siempre abierta una puerta para retomar el atajo
de la violencia y la ruptura del orden constitucional, tal y como hicieron el
11A e intentaron luego con el criminal paro petrolero de 2002 y el guarimbeo
que tuvo su epicentro en la Plaza Altamira.