“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

1/3/12

Vladimir Lenin y David Bowie en ‘mugshots’ de estilo inmutable con 81 años de diferencia

Ánxel Grove

Los ‘mugshots’ son los clásicos retratos policiales

Entre el par de fotos de la izquierda y las dos de la derecha hay casi un siglo de distancia temporal.  Vladimir Ilich Lenin fue retratado en un cuartel de la policía zarista de San Petersburgo en 1895. David Bowie, en un comisaría policial de Rochester (Nueva York-EE UU) en 1976. Los delitos son distintos, casi discrepantes. El del soviet, ejercer la agitación escribiendo y publicando panfletos peligrosos para el estatus del imperio, con títulos tan manifiestos como Quiénes son los “amigos del pueblo” y cómo luchan contra los socialdemócratas. El del músico, llevar encima casi tres kilos de marihuana.

Kennedy compró 1.200 habanos antes de firmar el bloqueo a Cuba

La vitola de habanos Petit Upmann, era la favorita
del presidente de los EE UU, John Kennedy
El presidente John F. Kennedy ordenó a uno de sus asesores, Pierre Salinger -su secretario de prensa- la compra de mil habanos de la vitola Petit Upmann antes de firmar el bloqueo económico, comercial y financiero a Cuba en 1962. Cuando éste regresó preguntó:
“¿Cómo te fue?” [preguntó Kennedy].
“Me fue muy bien”, le dijo. “Conseguí 1,200”.
“¡Faaantástico!” [dijo Kennedy] y abrió la gaveta de su escritorio, sacó el documento que prohibía la venta de todos los artículos cubanos en Estados Unidos y lo firmó.

Pierre Bourdieu en el corazón

Wacquant se entrevista a sí mismo con motivo del décimo aniversario del fallecimiento de su amigo, el sociólogo Pierre Bourdieu

Loïc Wacquant

¿Cómo conoció usted a Pierre Bourdieu?
Conocí a Bourdieu en una conferencia pública que daba sobre “Cuestiones políticas”, una tarde gris de noviembre de 1980 en la École Polytechnique. Tras la conferencia, que me pareció densa y abstrusa, el debate se prolongó en la cafetería con un grupo de estudiantes hasta el amanecer. Ahí, Bourdieu diseccionó con una maestría de cirujano las relaciones subterráneas entre política y sociedad en Francia, en vísperas de las elecciones de 1981. Fue como una iluminación para mí y en seguida me dije: “Si esto es la sociología, es lo que quiero hacer”. Así que me matriculé en un curso de sociología en Nanterre y comencé a “hacer novillos” en la École des HEC [escuela de economía] para poder asistir a sus clases en el Collège de France, al final de las cuales solía apostarme para esperarle pacientemente y asaltarle con preguntas. Tomamos la costumbre de ir andando y charlando juntos hasta su casa. Eran como unas fabulosas clases particulares para un aprendiz de sociólogo como yo.

Todos somos griegos

John Holloway

Atenas en llamas. Llamas de rabia. ¡Qué horror! ¡Qué gusto!

No me gusta la violencia. No creo que se gane mucho quemando bancos y rompiendo vitrinas. Sin embargo, siento un gran placer cuando veo la reacción en Atenas y las otras ciudades de Grecia ante la aceptación por el parlamento griego de las medidas impuestas por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional. Si no se hubiera dado una explosión de rabia, me habría sentido a la deriva en un mar de depresión.