“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

1/3/12

Pierre Bourdieu en el corazón

Wacquant se entrevista a sí mismo con motivo del décimo aniversario del fallecimiento de su amigo, el sociólogo Pierre Bourdieu

Loïc Wacquant

¿Cómo conoció usted a Pierre Bourdieu?
Conocí a Bourdieu en una conferencia pública que daba sobre “Cuestiones políticas”, una tarde gris de noviembre de 1980 en la École Polytechnique. Tras la conferencia, que me pareció densa y abstrusa, el debate se prolongó en la cafetería con un grupo de estudiantes hasta el amanecer. Ahí, Bourdieu diseccionó con una maestría de cirujano las relaciones subterráneas entre política y sociedad en Francia, en vísperas de las elecciones de 1981. Fue como una iluminación para mí y en seguida me dije: “Si esto es la sociología, es lo que quiero hacer”. Así que me matriculé en un curso de sociología en Nanterre y comencé a “hacer novillos” en la École des HEC [escuela de economía] para poder asistir a sus clases en el Collège de France, al final de las cuales solía apostarme para esperarle pacientemente y asaltarle con preguntas. Tomamos la costumbre de ir andando y charlando juntos hasta su casa. Eran como unas fabulosas clases particulares para un aprendiz de sociólogo como yo.

Todos somos griegos

John Holloway

Atenas en llamas. Llamas de rabia. ¡Qué horror! ¡Qué gusto!

No me gusta la violencia. No creo que se gane mucho quemando bancos y rompiendo vitrinas. Sin embargo, siento un gran placer cuando veo la reacción en Atenas y las otras ciudades de Grecia ante la aceptación por el parlamento griego de las medidas impuestas por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional. Si no se hubiera dado una explosión de rabia, me habría sentido a la deriva en un mar de depresión.

29/2/12

Cachemira, un rompecabezas cartográfico

Mapa censurado por India, mayo 2011
Fuente: The Economist
Philippe Rekacewicz

La India es una gran democracia donde la libertad de prensa está garantizada por el artículo 19 1 (a) de la Constitución. Pero cuando la revista inglesa The Economist publicó en mayo de 2011 un largo artículo de análisis sobre las relaciones y las rivalidades entre la India y Pakistán, la censura se lanzo sobre él. No a causa del artículo en sí, sino debido a su acompañamiento cartográfico –de una factura muy clásica- que retrataba la geografía de ese conflicto congelado desde hace decenios.

Pdf
Sin embargo el mapa es bastante moderado, está bien elaborado y cuida la precisión. Todos los elementos están pensados en función de la situación política: los límites de Cachemira disputados están bien punteados, así como la «línea de control», llamada también «línea de alto el fuego».

Menos cerebro, más alma

Isaac Rosa

Aparte de un país empobrecido y desigual, la crisis nos está convirtiendo en un país descerebrado: la “fuga de cerebros” va en aumento, para desgracia de nuestro futuro. Ya saben de qué hablo: la marcha de miles de investigadores a otros países, una emigración científica que irá a más en los próximos tiempos, a la vista de los recortes que ya afectan a todo tipo de instituciones y programas, y a la espera del tiro de gracia en los presupuestos generales.

La fuga llega tras unos años en que presumíamos de que por fin, tras una larga historia de atraso científico, nos subíamos al tren de la investigación, con nuevas promociones de estudiantes que no iban a pensar eso de que “investigar en España es llorar”, y sobre todo con el regreso a casa de unos cuantos cerebros ilustres que habían hecho su carrera allende, y a los que el gobierno español ponía alfombra roja y los recursos necesarios para que, en expresión de un ministro optimista, emulásemos en el terreno científico los éxitos de nuestros deportistas.

Jóvenes escritores latinoamericanos: esos ilustres “desconocidos”

Enrico Armas (Venezuela)
Montaña en naranja
Patricia Moscoso

Son gente que ha ganado premios dentro y fuera de su país de origen, que ha escrito y publicado más de un libro o ha aparecido en antologías diversas. Son también ilustres desconocidos para un lector chileno común y para un librero cuyo máximo interés es el de responder a las demandas del mercado y no el de formar lectores.

Esa y otras razones, como por ejemplo la frustrada búsqueda de escritores jóvenes latinoamericanos por diversas librerías de Providencia y del centro de Santiago, me abrieron el apetito por la antología  Nuevas rutas, jóvenes escritores latinoamericanos (LOM 2010) editada con el auspicio de Cerlac (Centro Regional del Libro para América Latina y El Caribe).