“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

28/11/14

Antropo-semiótica del cambio ritual: de los viejos a los nuevos ritos

José Enrique Finol
Algunas de las preguntas claves que debemos hacernos cuando comparamos viejos ritos –religiosos, cósmicos, cíclicos– con los nuevos ritos propios de las sociedades modernas, donde han irrumpido con fuerza los medios de difusión masiva, son cuáles rasgos constituyen sus diferencias, en qué niveles y circunstancias dichas diferencias se realizan, por qué unos ritos cambian radicalmente y otros no, de dónde proceden esos cambios y qué los facilita; lo que conduce, a su vez, a preguntarse por su orientación y dirección semiótica. Nuestro análisis comparativo de antiguos y modernos ritos nos muestra diferencias en cuatro órdenes distintos: las dimensiones de las formas, la rigidez de las normas, los límites del escenario y la esfera de la comunicación. Ese análisis nos permitirá clasificar los cambios de ritos en intra-rituales, inter-rituales y trans-rituales.

Introducción

A pesar de su aparente rigidez, los ritos están entre los escenarios semióticos más dinámicos, ricos y variados en los procesos culturales que las sociedades humanas han desarrollado. Si, como afirma Deely, la semiótica estudia “la acción de los signos” (Deely, 1990: 22), esta disciplina tiene en los ritos un escenario de particular complejidad y pertinencia cultural, pues en ellos los procesos de significación adquieren unas dimensiones, niveles y profundidades que no es común observar en otros fenómenos similares. La conjunción e integración de los enfoques antropológicos y semióticos, lo que hemos llamado antropo-semiótica, contribuirá a elucidar con mayor coherencia y profundidad un tema capital en la organización de las culturas.

Uno de los capítulos actuales de mayor relevancia en el estudio de los ritos es aquel que tiene que ver con el cambio ritual, en particular cuáles son las características de esos cambios, las fuerzas que los determinan, los componentes más afectados y los límites dentro de los cuales ocurren. En tal sentido, la comparación entre antiguos y modernos1 ritos es un campo de estudio relativamente poco analizado, en el cual la semiótica, interesada en las formas y los contenidos de los procesos de significación, podría aportar nuevas contribuciones, ya avanzadas, entre otros, por Claude Lévi-Strauss y Clifford Geertz, para la comprensión del cambio ritual, uno de los capítulos fundamentales de la antropología y quizás uno de los menos estudiados en forma sistemática. Para una semiótica del rito, el cambio ritual –su evolución o transformación, su expansión o síntesis, su adaptación o desaparición– es un tema de estudio de extrema pertinencia, pues ayudaría a comprender cuáles son las semiosis que se generan en el interior de los ritos y cómo estos acusan los cambios externos e internos, y, al mismo tiempo, cómo los promueven en la cultura y la sociedad.

Efectivamente, si cambia el mundo también cambia el rito que es parte de él; pero a la inversa, al cambiar el rito, también promueve el cambio en el mundo pues, justamente, el rito es uno de los procesos culturales más activos en su conformación. Como dice Jean La Fontaine: "El ritual es acción social. (…) Las relaciones sociales son representadas en la organización ritual" (La Fontaine, 1985: 11).  A veces perdemos de vista la capacidad transformadora del rito porque lo concebimos como un conjunto de formas rígidas, inflexibles, conservadoras, que se resisten al cambio y están ancladas en la tradición.

Como todo fenómeno cultural, el rito es sensible al cambio y en una sociedad que se transforma aceleradamente –en buena parte debido a la universalización y omnipresencia de los medios tecnológicos de difusión y comunicación– tales cambios pueden ser muy rápidos. Asimismo, las nuevas necesidades comunicativas y contextos de la comunicación promueven la aparición de nuevos ritos seculares, religiosos o semi-religiosos. Para enfrentar esas necesidades, a menudo los grupos recurren a ritos existentes y los transforman y adaptan a sus propósitos expresivos y comunicativos.

Es en virtud de lo anterior que algunas de las preguntas claves que debemos hacernos cuando comparamos viejos ritos (religiosos, cósmicos, cíclicos) con los nuevos ritos propios de las sociedades modernas, donde han irrumpido con fuerza los medios de difusión, son: "¿cuáles son sus diferencias?" y "¿en qué niveles y circunstancias dichas diferencias se realizan?". Esto conduce, a su vez, a preguntarnos por la dirección semiótica de esos cambios. Según la hipótesis que desarrollaremos aquí, entre los ritos antiguos y los modernos se han producido transformaciones en las dimensiones de las formas, la rigidez de las normas, los límites del escenario y la esfera de la comunicación. 2 A partir de la hipótesis anterior formularemos una clasificación de los cambios rituales más comunes.
 





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