“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

24/6/09

¿Es negativo el hiperliderazgo de Hugo Chávez Frías?

Omar Montilla

Hace diez años, cuando llegamos al gobierno, había  en el país ciertas condiciones objetivas que permitieron un cambio significativo. En aquellos días ya se percibía la calidad del liderazgo de Chávez en el país, que había sido alimentado por los sucesos de 4 de febrero de 1992 y por la extraordinaria gesta electoral de diciembre de 1998, donde una coalición de los partidos de la derecha salieron vapuleados.

Tal acontecimiento no hubiera sido posible sin la participación personal de Hugo Chávez Frías, que de un solo envión sacó el 56% de los votos a merced de las peores condiciones electorales. Recuérdese que poco antes de las elecciones, AD-Copei reformaron la legislación electoral separando los comicios presidenciales de los parlamentarios, con la infecunda esperanza de lograr ventajas que le permitieran lo imposible: derrotar al huracán Chávez. La eterna izquierda siempre se contentó con alcanzar el 10% de los votos, en el mejor de los casos, y con una dirección al frente de la cual estaban Pompeyo Márquez, Teodoro Petkoff, Freddy Muñoz, Américo Martín, Douglas Bravo y Gabriel Puerta Aponte, lo mejor que pudo haber sucedido fue que el buen Dios no permitió que los hoy renegados y conversos se hicieran con las riendas del gobierno. De las pocas excepciones de aquel liderazgo deprimido sólo sobrevivieron unos pocos, por sus condiciones personales e ideológicas, José Vicente Rangel, Guillermo García Ponce y el lamentablemente fallecido Pedro Ortega Díaz.


El liderazgo personal de HCHF no fue negativo en aquellos momentos difíciles y gracias a el se abrió un camino para Venezuela que antes sólo se vislumbraba en sueños.

A medida que el tiempo iba pasando, la avasallante personalidad carismática de Hugo Chávez Frías se afianzaba en el país e internacionalmente. Normalmente ciertos liderazgos se amellan en el combate, porque  sobresalen las condiciones negativas, las falencias, las miserias. Resultó todo lo contrario y bajo la dirección acertada de HCHF pudimos derrotar el golpe de estado del 11 de abril del 2002 y el sabotaje petrolero y las guarimbas del 2002-2003. Si en aquellos momentos no hubiéramos contado con un comandante en jefe verdaderamente apto para conducir al pueblo de Venezuela a la victoria, hoy estaríamos en las condiciones humillantes que viven los países cuyos gobiernos surgieron de una revolución “de color”, como Ucrania y Georgia; de países que fueron invadidos como Irak y Afganistán; o simplemente de países que tragaron el amargo jarabe neoliberal como México, Colombia, Perú y Chile, y que hoy sienten, primero que otros, las consecuencias de la catástrofe económica originada por las pancadas del sistema capitalista.

El liderazgo personal de HCHF no fue negativo y gracias a su acertada conducción, visión histórica, previsión en la toma de decisiones (como lo referente al manejo del problema del Banco Central y colocación de las reservas internacionales) y al temple ideológico demostrado en variadas circunstancias, y en contrario de las expectativas resultó beneficioso, pasando a ser un superliderazgo.

Derrotadas las pretensiones insurreccionales de la derecha imperial, vino un agitado período electoral, que incluyó, “firmazos”, referéndum revocatorio, nueva reelección presidencial, elecciones parlamentarias, elecciones regionales y referendos constitucionales (*). El desempeño exitoso de nuestra causa, aún en el peor de los escenarios, como lo fue el referéndum aprobatorio de la Reforma Constitucional, donde fuimos derrotados por unos pocos votos, no hubiera sido posible sin el consolidado liderazgo de HCHF, no sólo en Venezuela sino en el exterior. A estas alturas podemos agregar a los éxitos de la Revolución Bolivariana, la derrota definitiva del ALCA en la cumbre de Mar del Plata (Argentina) en el año 2004; el pleno funcionamiento de PetroCaribe, cuya VI Cumbre acaba de concluir exitosamente; la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), cuya membresía ha pasado de 2 a 9 y con perspectivas de crecimiento; TeleSur, que se ha convertido en un poderoso instrumento de aproximación de nuestros pueblos; el Banco del Sur que servirá para proteger nuestras reservas internacionales y hacer de contrapeso al Banco Mundial (BM) y al Fondo Monetario Internacional (FMI). La ideación, la concreción y la vida de estos instrumentos de liberación nunca hubiera sido posible si no hubiéramos contado con la enérgica presencia de HCHF.

El liderazgo personal de HCHF no fue negativo y la situación antes descrita no se atisban elementos negativos en la conducta de HCHF para mantener con vida a la Revolución Bolivariana en Venezuela y para esparcir sus efectos benéficos en el resto del continente y como consecuencia de tantos y  tan variados éxitos en Venezuela y el mundo . Su dirección personal se ha convertido en un hiperliderazgo indiscutible.
Esta situación es bastante conocida por nuestros enemigos y es por ello que atinan a lo obvio: eliminar el hiperliderazgo de HCHF. Ante la imposibilidad de lograrlo por la vía del sufragio, donde “no tienen vida”; ante la imposibilidad de “sacarlo del corazón de la gente”, donde está sólidamente enraizado; ante la imposibilidad de promover una revolución “de color”, donde han fracasado rotundamente; ensayan ahora la vía más expedita: su eliminación física. Hoy como ayer, hace 200 años, la coalición antipatria es variopinta y extraterritorial, y en estas prácticas son expertos nuestros enemigos, que han éxito dentro y fuera del propio territorio del Imperio. Recordemos los casos de los asesinatos de los hermanos Kennedy, Martin Luther King y Malcolm X.; Jaime Roldós (Ecuador), Omar Torrijos (Panamá), Joâo Goulart (Brasil), Juan José Torres (Bolivia), el ex-canciller Orlando Letelier, los generales Carlos Prats y René Schneider (Chile) y Maurice Bishop (Grenada), y tantos más en todo el mundo.

Todo se reduciría entonces al juego de la vida y la muerte de HCHF. Quienes piensan que esto es así tan fácil de reducir, están equivocados. Todos los más importantes logros que hemos tenido en el transcurso de 10 años han sido posibles por la decisiva participación masiva de nuestro pueblo. Por eso si creen que desaparecido Chávez será fácil manejar a Venezuela cometen un grave error que inevitablemente los llevarían a cometer otros peores, como sería la pretensión de exterminio de todos los revolucionarios de este país. Por otro lado están los temerosos del hiperliderazgo de Chávez porque supuestamente no habría nadie capaz de sustituirlo. También están equivocados. Las revoluciones paren a sus propios líderes y cada encrucijada histórica nos reserva siempre grandes sorpresas. No estamos jugando al azar, estamos conscientes, con plena certeza, de la capacidad creadora del pueblo venezolano, como lo ha demostrado en muchas ocasiones a través del devenir de nuestra historia.

Estamos conscientes de los peligros que corre nuestra revolución y nuestra mejor carta siempre será la de Chávez, a quien le deseamos larga vida, que es también la garantía de felicidad de nuestros hijos e hijas y de nuestros nietos y nietas.

Nota

(*) El referéndum sometido a la consideración del electorado el 02-12-2007 sobre la reforma constitucional propuesta fue rechazado sólo por el 50,7%, con una abstención del 44,1%. El referéndum sobre la enmienda del 15-12-2008, que permitía la reelección continua del presidente de la República, fue aprobado por el 54,3% y con una abstención del 32,9%.