
Regresé de Túnez, donde participé en el Foro Social Mundial,
convencido de que el Mediterráneo continuará haciendo justicia a la importancia
que le atribuyeron Hegel y Fernand Braudel, aunque por razones diferentes. Si
para Hegel el Mediterráneo fue el elemento unificador y el centro de la
historia mundial, para Braudel fue la cuna del capitalismo. Ambos pusieron en
valor el Mediterráneo a partir de Europa y de lo que entendían que era la
superioridad de ésta. Yo veo en el Mediterráneo la premonición de un mundo
diferente, no sé si mejor o peor, pero donde la Europa que esos autores
imaginaron será un pasado cada vez más pequeño para poblaciones cada vez
mayores en el mundo.