“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

10/3/12

Sida / El virus de la rapiña

Durante décadas, nadie supo las razones que motivaron el nacimiento de la epidemia de SIDA. Pero ahora está claro que su nacimiento y su decisivo y temprano crecimiento se produjo durante la era colonial de África, en medio de una intrusión masiva de nuevas gentes y tecnología en una tierra donde aún prevalecían las rutas antiguas. (Fuente: The Washington Post)

Prolongadas y rigurosas investigaciones científicas, que el diario estadounidense detalla, ha puesto sobre el tapete el papel que desempeñó la codicia colonial en África en la diseminación del virus HIV por todos los confines del planeta, que ha segado y continúa segando tantas vidas humanas, sin que hasta ahora se haya encontrado el remedio médico buscado afanosamente.

A juzgar por los hallazgos, esta desastrosa historia comenzó hacia los años 80 del siglo XIX, cuando colonialistas belgas irrumpieron en áreas hasta entonces inaccesibles en Camerún para saquear recursos naturales, justo donde habitaba una identificada hoy comunidad de chimpancés portadora de una cepa del VIH que se transmitió y mutó probablemente en algún cazador que descuartizó una presa.

Hacía esos parajes fue arrastrada una mano de obra autóctona, expoliada al extremo, unas veces para arrancar el marfil de los colmillos de elefantes y otras el caucho, que demandaba la industria de los países desarrollados.  Y bajo tal desenfrenada codicia, emergieron estaciones urbanas y se impulsó un tráfico contagioso a lo largo de los caudalosos ríos Ngoko, Sangha y Kinshasa.

Por supuesto que el punto focal de la amenaza global del SIDA hay que seguirlo colocándolo en su prevención y cura. Pero a la vez conviene establecer los factores históricos que lo desencadenaron.  Y en ese caso hay que pasarle nueva factura al colonialismo.
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