“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

6/2/13

Zygmunt Bauman y su lúcido análisis de la sociedad a través de una ‘Vida líquida’

El galardonado pensador polaco presenta una negativa visión de la moderna sociedad de consumo al tiempo que nos ofrece algunas claves para entenderla y, en última instancia, sobrevivir a ella.

Luis Martínez González

La sociedad humana como conjunto de individuos entre los que se produce una comunicación y una cooperación cuenta ya con una larga historia que se pierde en la noche de los tiempos. Sin embargo, de no hace tantas décadas a esta parte, algo ha cambiado: si antes una persona desarrollaba toda su vida anclada en un mismo modelo de sociedad, actualmente ello es imposible porque ésta se halla en permanente y vertiginoso cambio. Es, a grandes rasgos, lo que el prestigioso pensador polaco Zygmunt Bauman (Poznan, 1925)
ha denominado la “modernidad líquida” frente a las comunidades sociales antiguas, más “sólidas”. En consecuencia, este mundo “líquido” en que vivimos se encuentra presidido por el cuestionamiento permanente de determinados valores, la movilidad y, en suma, la incertidumbre para quiénes lo habitamos.

¿Cómo puede afrontar el ser humano esa inseguridad? Eso es lo que Bauman trata de explicar en ‘Vida líquida’, ensayo que ahora publica la editorial Austral. Puesto que la sociedad cambia a un ritmo veloz, uno de los principales temores del individuo es que estas alteraciones le sorprendan desprevenido y no consiga ponerse al día. En consecuencia, el hombre moderno debe poseer una gran flexibilidad (hasta hace bien poco innecesaria) para hacerles frente y ello consiste en estar preparado para constantes finales y otros tantos comienzos.

 Dicho con otras palabras, el individuo moderno debe ser capaz de reinventarse cada poco tiempo para no quedar rezagado ya que, quién se queda atrás, cae entre los “prescindibles”, una nueva infraclase social constituida por los que ya no participan en el sistema. Se trata, en definitiva, de la moderna sociedad de consumo, dirigida por unas élites internacionales que manejan la información y, por tanto, son capaces de adaptarse rápidamente a los cambios.

Frente a ella, se encuentran las antiguas clases medias, que a base de mucho esfuerzo habían conseguido labrarse una posición relativamente acomodada y, ahora, ante la celeridad de esos cambios, han caído en la citada incertidumbre. Ese desconcierto en que se hallan les obliga a seguir el juego a los poderosos o, de lo contrario, salir del sistema. Bauman ha consagrado su carrera a analizar este fenómeno y los frutos de su meditación se hallan en varios ensayos entre los que destaca esta ‘Vida líquida’. Por ellos, se le han entregado numerosos reconocimientos como el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2010 o el Amalfi de Sociología y Ciencias Sociales.