“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

8/3/13

Chávez para siempre

Gustavo Márquez Marín
  • “Nos dicen los amigos del molino que acaba de morir el molinero. Enrique el grande ha muerto. No hay que llorar la muerte de un viajero. Hay que llorar la muerte de un camino".  Andrés  Eloy Blanco
Especial para La Página
Seguramente,  quienes desearon su muerte estarán frotándose las manos, celebrando la partida temprana del Camarada Hugo. Su miopía proverbial jamás les permitirá ver más allá del nicho de su conciencia alienada,  inoculada de un odio patológico por el mass media,  para apreciar en el corto plazo la dimensión de su legado histórico. Es la tragedia de quienes están atrapados, flotando  en el vacío de una dimensión individual ingrávida, en la que la ternura y los sueños de justicia y libertad están proscritos.

Quizás, con el correr de los días, ellos descubran con sorpresas y estupor,  que las huellas dejadas por el Comandante en el alma del pueblo son profundas y eternas, porque hizo visible a los invisibles, porque reivindicó nuestra historia, porque nos devolvió la autoestima y el amor por lo nuestro, porque demostró que el poder mediático de la oligarquía es derrotable, porque mantuvo a raya a los enemigos internos y externos de la revolución esquivando provocaciones que lo empujaban a la violencia, porque puso la industria petrolera al servicio del pueblo, porque le devolvió la dignidad a la Fuerza Armada, porque retomó las banderas del socialismo auténtico cuando lo daban por muerto, porque salvó al país de una guerra civil hacia la cual marchaba y lo reencausó hacia una revolución pacífica orientada a la construcción de  la democracia verdadera a través de un proceso constituyente inédito, porque con su visión de estratega inagotable lideró y sentó las bases para la construcción de la  Patria Grande, porque cabalgó al lado de otros pueblos hermanos en la lucha contra el imperialismo terrorista destructor de humanidad, porque se erigió en un pilar en la construcción de un mundo multipolar y la paz mundial, porque nos dejó su testimonio militante  y un pensamiento crítico forjado en la lucha, porque amó a su pueblo sin límites y se fundió con él, porque nos abrió el camino hacia la revolución socialista pacífica, porque nos dio Patria y estará entre nosotros por ahora y para siempre.