“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

3/12/15

Francia: un imperialismo en decadencia

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Los recientes atentados que sacudieron a París, llevaron al presidente socialdemócrata Hollande a encabezar una nueva ofensiva militar contra ISIS bombardeando territorio sirio, mientras que implementa dentro de sus fronteras el Estado de excepción permanente. El gobierno francés oculta que si se convirtieron en el blanco de los ataque del Estado Islámico se debe a las constantes intervenciones militares que Francia viene realizando en Medio Oriente y África; y que se fueron acrecentando desde comienzos de los años 2000.

Gabriela Liszt    |    En números, Francia ocupa actualmente el quinto puesto como potencia imperialista en el mundo -y el segundo como vendedora mundial de armas- y, junto con EE UU y Gran Bretaña es el país con más conflictos y ocupaciones militares en esa región. La historia de Francia demuestra que nunca ha dejado de lado sus ansias imperialistas. La conquista, colonización y el saqueo indiscriminado de los recursos naturales en las colonias que controlaron durante décadas los agentes del imperialismo francés explican por qué -parafraseando a Marx- podríamos decir que la República de la “libertad, igualdad y fraternidad” debería reemplazar su famoso lema por el de “Infantería, Caballería y Artillería”
Crecimiento y decadencia del imperio francés
Francia, junto con Inglaterra, fueron los grandes imperios dominantes durante el siglo XIX. Con posesiones coloniales desde comienzos del siglo XVII, que partían de América del Norte, pasaban por África y llegaban al sudeste asiático. Entre 1919 y 1939 (en su mayor auge y expansión), el segundo imperio colonial francés se extendía por casi 13 millones de km2 de tierra (un 8,7 % del área terrestre mundial). En la Primera Guerra Mundial fue parte del reparto secreto de las colonias del Imperio Otomano, derrotado y desintegrado. Francia se apropió de los territorios correspondientes al Líbano y Siria. No solo controlaba económicamente a sus colonias sino que también se imponía política y socialmente a través de su “cruzada civilizatoria”, dando vía libre al racismo y la xenofobia indiscriminada. Esto generó un profundo odio entre los pobladores locales que vieron aplastadas sus culturas y fueron sometidos a una serie de gobiernos títeres encabezados por los colonizadores.

Aunque fueron parte de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial, Francia e Inglaterra perdieron gran parte de sus colonias. Los movimientos de liberación nacional estaban en ascenso. En 1947, por ejemplo, Francia masacró a 90.000 habitantes de Madagascar para detener el movimiento.

La Legión Francesa en Argelia, 1830

Las dos principales colonias francesas fueron Indochina (hoy Vietnam) y Argelia. En ambas se produjeron importantes movimientos de liberación nacional – iniciados con el fin de la Segunda Guerra– que se enfrentaron al ejército francés. Los movimientos de liberación nacional surgidos en la década del 30 (que tuvieron que luchar incluso con los enviados del PS del Frente Popular francés) fueron dirigidos el primero por el Partido Comunista (Ho Chi Minh) y el segundo por el Frente de Liberación Nacional. Indochina derrotó dos veces a Francia (en 1945 y definitivamente en 1954 en Dien Bien Phu). En 1954 comenzó la guerra en la colonia norteafricana, Argelia, que terminó con su derrota en 1962, agudizando la crisis imperialista. En Francia, el Partido Comunista (PCF) apoyaba a “su” imperialismo contra el pueblo indochino. Tanto en Indochina como en Francia había grupos trotskistas que realizaban acciones en favor de la liberación de la colonia. La victoria sobre el moderno Ejército Colonial Francés sorprendió al mundo occidental.

Argelia fue colonia francesa desde el año 1830. Durante el transcurso de la guerra por la independencia, los brutales métodos colonialistas empleados por el Ejército francés (métodos de los que aprendió el Ejército argentino para reprimir en 1976), entre los cuales se destacaba la tortura, fueron creando un clima de impugnación a la política imperialista en la misma Francia, especialmente en las universidades. El PS francés también defendió la dependencia de esta colonia desde su gobierno de Frente Popular en 1937 en el llamado Estatuto Blue-Violette. El PCF dilapidó gran parte de su prestigio al prestarle “apoyo crítico” al imperialismo francés durante la guerra colonial. Los activistas se nucleaban por fuera del PCF en organizaciones clandestinas de ayuda a la causa argelina, organizaban manifestaciones contra la guerra colonial con miles de estudiantes universitarios y secundarios, reunían fondos para los combatientes argelinos y realizaban tareas de propaganda en el ejército francés por medio de volantes e inserción de núcleos de militantes en los regimientos.

Frente a esta radicalización del movimiento estudiantil comenzó a actuar la Organización del Ejército Secreto (OAS), que representaba una amenaza fascista contra el movimiento anticolonial. Se crearon en la Sorbona comités de acción antifascistas que rápidamente reunieron a centenares de militantes y lograron limpiar de fascistas el Barrio Latino de París. El día de la proclamación de la independencia argelina se izó en la Sorbona la bandera del FLN (Frente de Liberación Nacional de Argelia) Esta historia de colonización e intervenciones militares es la que nos permite comprender el odio que fueron acumulando durante años los pueblos oprimidos contra los grandes imperios de Occidente, en este caso contra el francés en particular.
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