“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

7/3/12

Por un lenguaje inclusivo y no sexista

Ángeles Briñón García

La RAE ha aprobado un informe del académico Ignacio Bosque criticando varias guías de lenguaje no sexista que han sido elaboradas por diferentes universidades, comunidades autónomas, sindicatos, etc.

Lo primero que se me ocurre al leer dicho artículo es que la RAE no tiene el monopolio de la verdad. Mercedes Bengoechea Bartolomé, sociolingüista y Decana de la Facultad de Filosofía y letras de la Universidad de Alcalá, realizó un estudio en 1994 sobre la 21ª edición del diccionario de la Real Academia Española (RAE) para determinar su sexismo. Señalaba al respecto “El sexismo de la Academia es increíble. Ni a Emilia Pardo Bazán ni a María Moliner les dejaron entrar en la Academia porque era una sociedad de varones. Les falta conectar con el pueblo y afrontar una democratización interna”.

La sociedad española ha avanzado mucho desde entonces pero no parece que en la Real Academia de la Lengua suceda lo mismo. Veamos un ejemplo, en 1995, por encargo del Instituto Nacional de Empleo, Bengoechea participó en la elaboración de una guía de títulos profesionales que determinaba los femeninos, la RAE se negó a aceptarlos, hoy día son de uso común. El informe de Ignacio Bosque dice: “Si el uso del masculino con valor genérico implica un trato lingüístico discriminatorio” ¿cómo han de reaccionar las mujeres que no perciben en él tal discriminación?… “Las guías que analizo son poco flexibles en este punto… Pareciera que se quiere dar a entender que la mujer que no perciba irregularidad alguna en el rótulo Colegio Oficial de Psicólogos de Castellón… debería pedir cita para ser atendida por los miembros de dicha institución”.

Es evidente que no han entendido lo que implica el uso de un lenguaje inclusivo, que visibilice y no oculte, pues lo que se pretende es que mujeres y hombres tengan un trato equivalente. No conozco todas las guías que se han analizado para este informe, pero si conozco otras muchas y en ninguna se ridiculiza ni menosprecia a quienes utilizan el masculino como genérico, lo que hacen es explicar por qué es importante utilizar el femenino para nombrar a las mujeres, lo importante que es dar visibilidad a la realidad que hoy viven las mujeres, como médicas, cocineras, profesoras, etc.

Leyendo esta noticia: El castellano es un idioma tan flexible, versátil y vigoroso, que suele deparar extraordinarias sorpresas a quienes pretenden dominarlo: por ejemplo, decir “murciégalo” es tan lícito como murciélago, y es indistinto emplear “vagamundo” o vagabundo”  podemos preguntarnos: ¿por qué la RAE acepta estas expresiones y no acepta las que tienen relación con la discriminación de género? ¿Temen acaso perder la supremacía de la lengua si las mujeres son nombradas, si se visibiliza su realidad actual?