“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

22/6/13

Más allá del levantamiento en Turquía / Este gran país, con su larga y atormentada historia, puede y debe sorprendernos

Alan Badiou
Traducción del inglés por Facundo Rocca

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Una gran proporción de los jóvenes educados en toda Turquía están actualmente liderando un gran movimiento en contra de las prácticas represivas y reaccionarias del gobierno. Este es un momento muy importante en lo que he llamado "el renacimiento de la Historia." En muchos países de todo el mundo, la juventud del nivel medio, secundario y universitaria, con el apoyo de una parte de los intelectuales y la clase media, están dando nueva vida a la famosa frase de Mao: "La rebelión es un derecho" [It is right to revolt]. Están ocupando plazas, calles y lugares simbólicos; marchan, pidiendo por la libertad, "la verdadera democracia", y una nueva vida. Exigen al gobierno ya sea que cambie sus políticas conservadoras o que dimita. Se resisten a los ataques violentos de la policía estatal.

Estas son las características de lo que he llamado un levantamiento inmediato: una de las fuerzas potenciales de la acción política popular revolucionaria - en este caso, los jóvenes educados y una parte de los asalariados pequeño burgueses - se alza, en su propio nombre, en contra del Estado reaccionario. Yo digo con entusiasmo: hay derecho a hacerlo! Pero, al hacerlo, se abre el problema de la duración y el alcance del levantamiento. Hay derecho de emprender acciones, pero ¿cuál es la verdadera razón para hacerlo, para el pensamiento y para el futuro?

Todo el problema es si este valiente levantamiento es capaz de abrir el camino para una verdadera revuelta histórica. Una rebelión es histórica - como lo fue en el caso de Túnez y Egipto, donde aún no se ha determinado el resultado de la lucha - cuando se reúne, bajo consignas compartidas, no sólo uno, sino varios actores potenciales de una nueva política revolucionaria: por ejemplo, además de los jóvenes educados y de clase media, grandes sectores de la juventud de la clase obrera, los trabajadores, las mujeres del pueblo, los empleados de bajo nivel, y así sucesivamente. Este movimiento más allá de la revuelta inmediata hacia un movimiento de protesta de masas crea la posibilidad de un nuevo tipo de política organizada, una política que sea duradera, que combine la fuerza de la gente con la puesta en común de las ideas políticas, y que de este modo llegue a ser capaz de cambiar la situación general del país en cuestión.

Sé que algunos de nuestros amigos turcos son perfectamente conscientes de este problema. Ellos saben tres cosas en particular: [1] no puede haber confusión sobre las contradicciones, [2] que el movimiento no tiene que seguir el camino de un "deseo de [ser] Occidente", y [3] que es necesario por sobre todo unirse con las masas populares, con personas que no sean ellos mismos - con los trabajadores, empleados menores, las mujeres del pueblo, los campesinos, los desempleados, los extranjeros, y así sucesivamente - en la invención de formas de organización política que se desconocen en la actualidad.

1. Por ejemplo, en Turquía hoy ¿es la contradicción entre la religión musulmana conservadora y la libertad de pensamiento, la contradicción principal? Sabemos que es peligroso pensar así, incluso y sobre todo si se trata de una idea muy extendida en los países de la Europa capitalista. Por supuesto, el actual gobierno turco afirma abiertamente lealtad a la religión dominante. Es la religión musulmana, pero en última instancia, eso es sólo un problema menor: aún hoy en día, Alemania se rige por la democracia cristiana, el Presidente de los Estados Unidos toma posesión de su cargo jurando sobre la Biblia, el presidente Putin, en Rusia, constantemente halaga al  clero ortodoxo y el gobierno israelí explota constantemente la religión judía. Los reaccionarios siempre y en todas partes han utilizado la religión para unir una parte de las masas populares a su gobierno, no hay nada particularmente "musulmán" en esto. Y de ninguna manera debe llevar a conceptualizar la oposición entre la religión y la libertad de pensamiento como la contradicción principal de la situación actual en Turquía. Lo que debe quedar claro es que la explotación de la religión sirve precisamente para ocultar las cuestiones políticas reales, para eclipsar el conflicto básico entre la emancipación de las masas populares y el desarrollo oligárquico del capitalismo turco. La experiencia demuestra que la religión, como creencia personal y privada, no es en absoluto incompatible con el compromiso con una política de emancipación. Sin duda, es en este sentido tolerante, que sólo requiere que la religión y el poder estatal no se confundan y que la gente distinga en sí mismos entre las creencias religiosas y sus convicciones políticas, que el levantamiento en curso debe moverse con el fin de adquirir la estatura de una revuelta histórica e inventar un nuevo camino político.

2. Del mismo modo, nuestros amigos son perfectamente conscientes de que lo que se está creando actualmente en Turquía no puede ser el deseo de lo que ya existe en los países ricos y poderosos, como Estados Unidos, Alemania y Francia. La palabra "democracia" en este sentido es ambigua. ¿Quieren inventar una nueva organización de la sociedad, dirigida hacia la igualdad real? ¿Quieren derrocar a la oligarquía capitalista de la cual el gobierno "religioso" es siervo, y del cual las facciones anti-religiosas, tanto en Turquía como en Francia, han sido, y puede llegar a ser una vez más, sus funcionarios no menos eficientes? ¿O es que sólo quieren vivir como la clase media vive en los principales países occidentales? ¿Está la acción siendo guiada por la Idea de la emancipación popular y la igualdad? O por el deseo de crear una clase media sólidamente establecida que será el pilar de un estilo occidental de "democracia", es decir, completamente sujeto a la autoridad de Capital? ¿Quieren una democracia en su verdadero sentido político, es decir, un poder real de las personas que imponen su dominio sobre los propietarios y los ricos, o "democracia" en su actual sentido occidental: el consenso en torno al capitalismo más despiadado, siempre que una clase media pueden beneficiarse de ella y vivir y hablar como lo desee, en tanto el mecanismo esencial de los negocios, el imperialismo y la destrucción del mundo no será interferido? Esta decisión determinará si el levantamiento actual es sólo una modernización del capitalismo turco y su integración en el mercado mundial, o si está verdaderamente orientado hacia una política de la emancipación creativa, dando un nuevo impulso a la historia universal del Comunismo.

3. Y el criterio último de todo esto es, en realidad, muy simple: los jóvenes educados deberán adoptar las medidas que los acerquen a los otros actores potenciales de una revuelta histórica. Deben difundir el entusiasmo de su movimiento más allá de su propia existencia social. Deben crear los medios de vivir en común con las amplias masas populares, de compartir con ellos las ideas e innovaciones prácticas de una nueva política. Deben renunciar a la tentación de adoptar, en su propio beneficio, el concepto "occidental" de democracia, es decir: el deseo simple y autosuficiente de una clase media que existe en Turquía como un cliente electoral y falsamente democrático de un poder oligárquico integrado al mercado mundial de capitales y mercancías. Esto es: el enlace con las masas. Sin ella, la admirable revuelta actual terminará en una forma más sutil y peligrosa de sumisión: el tipo que conocemos en nuestros viejos países capitalistas.

Nosotros, intelectuales y militantes en Francia y otros países ricos de Occidente imperialista imploramos a nuestros amigos turcos eviten crear una situación como la nuestra en su país. A ustedes, nuestros queridos amigos turcos, decimos: el mayor favor que puede hacer por nosotros es demostrar que su levantamiento los está llevando a un lugar diferente del nuestro, que está creando una situación en la que la corrupción material e intelectual en la que nuestros viejos y enfermos países languidecen hoy será imposible.

Afortunadamente, yo sé que en la Turquía contemporánea, entre todos nuestros amigos turcos, existen los medios para evitar el erróneo deseo de ser como nosotros. Este gran país, con su larga y atormentada historia, puede y debe sorprendernos. Es el lugar ideal para que se produzca una gran novedad histórica y política.

¡Viva la rebelión de los jóvenes turcos y sus aliados! Larga vida a la creación de una nueva fuente de política futura!

Título original en inglés: “Alain Badiou on the Uprising in Turkey and Beyond”
http://criticallegalthinking.com