“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

19/4/15

No hay marcha atrás!

Gustavo Márquez Marín   |   La VII Cumbre de las América cerró sin una declaración final porque EEUU y Canadá no accedieron a la exigencia de los otros 33 Estados Miembros agrupados en la CELAC, de revocar el decreto injerencista de Obama contra Venezuela.  De nada valieron las ofertas engañosas y presiones de última hora sobre los líderes  de la CARICOM del  emperador en Jamaica,  intentando perforar la integridad  de la organización regional puesta a prueba en esta cita histórica. A ello se suma la incorporación de Cuba al foro, con el telón de fondo de la reanudación de relaciones diplomáticas con EEUU y la solicitud de ALC  del cese del bloqueo económico criminal contra el pueblo cubano. En ambos casos se logró una victoria diplomática importante en el proceso de construcción de la integración regional. Empero, lo concreto es que a pesar de las lágrimas de cocodrilo y del “acto de contrición” que hizo el “premio nobel de la paz” en la reunión, su “Orden Ejecutiva no será derogada” según lo dicho por la Subsecretaria de Estado Roberta Jacobson. 

Cuando Obama reconoció cínicamente que Venezuela no es una “amenaza”, que se usó esa expresión para cumplir con una formalidad “necesaria” para aplicar las sanciones a “algunos funcionarios” venezolanos, que con ella “no se busca derrocar al gobierno” ni está dirigida contra el país o sus instituciones, no está dando marcha atrás en su política injerencista. Solo está lanzando un pote de humo para manipular y distraer la opinión interna y externa. Pretende restarle importancia y banalizar el alcance de un instrumento extralegal, violatorio del derecho internacional y de la Carta de la ONU, que fue concebido para chantajear y “doblarle el brazo” no solo a Venezuela,  sino a toda América Latina y el Caribe, como bien lo afirmó el Presidente Evo Morales en su extraordinaria intervención en la Cumbre.

Esta postura irreductible de un imperio decadente que en sus relaciones con la región coloca en primer plano la contradicción Estado Nación-Dominación Imperialista, es un acicate para la profundización de la integración nuestroamericana. En la ruta hacia un mundo pluripolar emergente, se vislumbran nuevos horizontes en los acuerdos de cooperación CELAC-China y su articulación con el nuevo sistema financiero de los BRICS. 
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