“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

24/2/12

Camuflaje

Gustavo Márquez Marín

Especial para La Página
La realización de las primarias de la oposición con el apoyo del CNE y del Plan República, reafirman la vitalidad que tiene la democracia venezolana, desmintiendo una vez más con hechos incontrovertibles, el discurso perverso, que a través de las campañas mediáticas -cocinadas en los aquelarres del imperio y de sus aprendices  locales-  difunden internacionalmente, presentándonos como un país oprimido por un “régimen dictatorial”.

Sin embargo, el desconocimiento del amparo emitido por el TSJ en el que ordenó preservar los cuadernos de votación y su negativa a reconocer los resultados electorales gane quien gane, evidencia en el sector opositor una conducta ambivalente, al dejar siempre abierta una puerta para retomar el atajo de la violencia y la ruptura del orden constitucional, tal y como hicieron el 11A e intentaron luego con el criminal paro petrolero de 2002 y el guarimbeo que tuvo su epicentro en la Plaza Altamira.


La estrategia de la MUD pareciera orientada a fabricarle un camuflaje a Capriles Radonsky, que le permita evadir la mirada escrutadora de los venezolanos respecto de las políticas restauradoras de la IV República, que aplicaría en un eventual gobierno suyo. Intentan hacer una campaña superficial con énfasis en lo emocional pero, sin explicitar el verdadero programa de gobierno de corte neoliberal que tiene bajo la manga. Es esa una de las razones por la que viene adoptando la táctica de escabullir la confrontación política,  con el argumento de que no va a pelear con Chávez sino a dedicarse a darle “solución a los problemas”, cosa que no hizo en su paso por Miranda como gobernador. Con ese maquillaje quieren tapar las prominentes verrugas, que en la faz del candidato brotaron por su participación activa en los sucesos del 11A, pretendiendo aparecer ahora como víctima del “acoso”  chavista y para colmo del descaro, con un perfil de “centro izquierda”.

Ante esta coartada de la oposición debe promoverse un debate nacional sobre el proyecto de país, desprovisto de descalificaciones personales, en el que se evidencien las bases programática del candidato opositor, para que los venezolanos puedan calibrar sus verdaderas intensiones y así develar la trampa demagógica que quieren montar a la usanza  de CAP II.