“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

29/6/12

La filosofía es la madre de la política y en México se ha eliminado el estudio de la filosofía / La impostura es estética, pero no ética

Ícaro moderno ✆ Michael Austin
Eduardo Zeind Palafox

Especial para La Página
¿Es útil anular el voto? Roger Bartra vuelve a las andadas e intitula un artículo de su autoría con la anterior e inocentona pregunta. ¿Por qué? Porque pretende convencernos con su prosa poética, mezclando el utilitarismo con la técnica. El poeta Pasternak ha dicho con solemnidad que los tiempos modernos tienen que ser narrados con prosa, no con poesía, no con prosa iluminada.

La poesía es fragmentaria y el mundo actual es harto complejo, aunque también es harto incompleto. ¿Incompleto? Sí, incompleto, pues faltan instituciones, ideólogos, intelectuales y naciones dignas del respeto. En un pequeño libro que leí hace muchos años, aprendí que una buena manera para promover la democracia es la abstención (recomiendo leer a A. Badiou, leer su libro Circunstancias). La democracia, como la República de Platón, es una teoría política, es un ideal. La democracia no es un instrumento, no es un método, no es un proceso. Pensar que la democracia se ejerce votando, es como pensar que la bondad yace en los medicamentos que nos receta el médico (primun non nocere). No confundamos la técnica con la teoría, las ideas con las acciones, las decisiones con los planes.

Gracias a las enseñanzas marxistas que adquirí cuando estudié mi posgrado, tengo en la memoria las diez tesis que Lenin propuso para mejorar las condiciones vitales de los proletarios. Y sé que decir "Lenin" es como decir blasfemias en este país. Poco me importa. Analicemos. Pero antes de hacerlo, advirtamos lo siguiente: que la inteligencia literal no sea mayor que la inteligencia irónica.

Un análisis literal es un análisis teológico, obnubilado, paranoico, inútil. Si usted quiere vivir al pie de la letra y de los políticos, allá usted. Tomaré cinco acentos intelectuales del texto del pobretón Bartra, cinco acentos semánticos, y lo haré con las técnicas de "mi amigo" Roland Barthes.

Don Roger censura los medios de comunicación, pero no censura su propio medio de comunicación, llamado Letras Libres. Esta omisión me recuerda las críticas del verdaderamente culto Karl Kraus. ¿Por qué la prensa tacha la prostitución del cuerpo y celebra la prostitución de la inteligencia? Esta pregunta se la hace Kraus, pero no Bartra, intelectual de enésimo orden.

Nuestro charlatán asegura que en los medios de comunicación mexicanos se promueve la animadversión contra la política, pero no dice en qué medios de comunicación. La impostura es estética, pero no ética. Generalizar es benéfico en ciencia, pero no en la prensa, y menos cuando escribimos en revistas literarias que se jactan de su calidad artística. Si Octavio Paz viera qué es de su Vuelta, se volvería andaluz.

Los medios de comunicación mexicanos no promueven ninguna idea contra la política mexicana, aunque sí distribuyen malos comentarios sobre los políticos. La alta política trata de teorías, no de chismorreo de barrio. Hitler importa menos que las condiciones éticas de la Alemania a la que apaleó. Jomeini importa menos que la hipocresía de sus aduladores judíos o cristianos, aduladores pertenecientes al capitalismo.

Todos los días y durante todo el día los medios de comunicación nos dicen que votemos, nos dicen que no importa quién gane, mientras gane alguien. Cuentan que en Belfast los locos le preguntan a los ateos sin son ateos cristianos o ateos protestantes. De todas maneras, Juan te llamas, dicen en la calle.

Bartra miente, pues los medios de comunicación no imprecan contra la política, contra la alta política, contra la filosofía. La filosofía es la madre de la política y en México se ha eliminado el estudio de la filosofía. ¿Bonito? Una de las tesis de Lenin dice que es imperioso sustituir el poder imperante con un poder esencialmente distinto, con uno filosófica o ideológicamente distinto.

López Obrador, Nieto, Mota o Quadri son personas de la misma cepa. ¿Prueba? Escúchese la retórica de los cuatro y se verá que son de la misma laya. En la retórica y en la forma de actuar delatamos nuestra clase social. Segunda mentira: en México existen diferentes posturas políticas. Bartra siempre dice que México es pluralista y casi cosmopolita. Mentira. México siempre ha sido conservador, derechista e imperialista.

El mexicano promedio "trabaja" para "comprar" cosas que lo lancen hasta la "clase alta", hasta el Cielo de los creyentes, hasta el "penthouse" del magnate. Basta leer los libros de Simmel para comprender el ciclo social del que hablo.

Es bien sabido que en México los profesores, los vendedores y los escritores se mueren de hambre y de amor, pues ninguna universitaria aspira a casarse con tan mediocre clase social. En Puebla, en Monterrey, en Veracruz o en el Distrito Federal, lugares que conozco al dedillo, a las jóvenes se les enseña a detectar "buenos partidos", aunque no políticos.

Es hora de pasar a la mentira terciaria, que canta así: las elecciones se parecen a los pronósticos climatológicos. Ayer escribí que Villoro confunde la historia con el historicismo, y hoy me veo en la necesidad de decir que Bartra también lo hace.

No hay, Don Roger, un "clima político". Cada vez que nuestro ignorante país lee metáforas agrarias, metáforas como las suyas, metáforas que funden nubes con votos, rostros con ideas, incertidumbre con colores y demás, hundimos al país. Debería estudiar más literatura y no enarbolar textos lastimeros, señorito Bartra. Sé que es imposible redactar con gran estilo para un público sin lecturas y por eso disculpo sus dislates. Le voy a citar de memoria una poesía de Neruda que habla sobre la condición nacional que nos aplasta. A ver, ¿cómo va?
Preguntaréis por qué su poesía
no nos habla del sueño, de las hojas,
de los grandes volcanes de su país natal.
Venid a ver la sangre por las calles.

¿Le agrada? Neruda fue un poeta chileno y le quisiera regalar uno de sus libros. Pero antes de los regalos, hablemos sobre la cuarta mentira implícita en el expuesto artículo. Aquí la falacia: el abstencionismo favorecerá al PRI. Cuidado, cuidado, señor Bartra. Con estas declaraciones usted mismo está haciendo que pensemos que el sistema de votación está manipulado.

Pero si lo pensamos mejor, usted tiene razón. Los contactos, las "palancas", los secretos comerciales y políticos del PRI tienen que ser ingentes, tanto, que no votar equivale a dejar las cosas como están. Cuando Bartra dice que los medios de comunicación apoyan los intereses empresariales, nos está diciendo puras patrañas, pues tanto los gobernantes como los dueños de la prensa o de la televisión, estudiaron en las mismas universidades y no perciben que sin saberlo estiban sobre la población contenidos informativos burgueses.

La televisión podrá engañar a los pacíficos poblanos, a los juguetones veracruzanos, a los recios regios o a los despistados "capitalinos", pero no a Umberto Eco. Según Marx, la ciencia cambia con el tiempo. Y si esto es verdad, nuestro "científico" sistema de votación tendría que haber cambiado hace mucho, pues no sirve, y no sirve porque el PRI siempre ha ganado.

Las teorías políticas son muchas, pero pocos los que las comprenden. Al inicio del artículo nuestro escritorzuelo nos afirma que los medios de comunicación dicen que los políticos son unos incompetentes. Y lo son. Peña Nieto no sabe leer, Obrador no se ha quitado el tono sureño (en sociología el tono indica nuestra educación), Cuadri es un papanatas y Mota no tiene la mínima sensibilidad para ablandar su retórica de soldado ruso, de soldado hambriento y orgulloso.

Sinteticemos. Bartra inicia hablando de los medios de comunicación, de la diversidad ideológica del país y del "clima político", para después apuntar hacia los intereses burgueses y hacia el poder del PRI. Los ideólogos dirían que Bartra nos recuerda la "Methodenstreit". El texto de Bartra no induce, no deduce, no conduce, pero sí impone.

Los métodos demostrativos del texto analizado no son químicos o físicos, matemáticos o políticos, pero sí climatológicos. El orden de un discurso es tan importante como el discurso mismo, diría Descartes. Bartra no propone, no ayuda a comprender. Creo que otra vez tiré mi dinero a la basura comprando Letras Libres. Me pondré a leer a Hitchens.