“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

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27/9/13

Balzac, “La obra maestra desconocida”: Frenhofer, Paul Cézanne, Arnold Schönberg & Picasso

Honoré de Balzac ✆ Aude
Juan Forn  |  Mientras todos sus colegas impresionistas triunfan en París, Paul Cézanne se refugia en Aix, es el viejo loco al que apedrean de lejos los niños del pueblo. Un día recibe en su casa a un aspirante a coleccionista llamado Vollard. El visitante le comenta que acababa de leer un cuento perdido de Balzac entre la montaña de novelas que escribió el autor de La Comedia Humana. El cuento se llama “La obra maestra desconocida”, dice el joven Vollard. Y se apresta a contar de qué trata cuando el viejo pintor se pone de pie tirando la silla al piso, se señala el pecho con los ojos llenos de lágrimas, murmura “Frenhofer soy yo” y abandona la habitación.

“La obra maestra desconocida” es un cuento de pintores. Dos de sus tres personajes eran reales y Balzac los usó con sus propios nombres (Poussin y Porbus), pero inventó un tercero, el tal Frenhofer. La historia es así: el joven Poussin llega a París y va al taller de su admirado Porbus, aunque éste acaba de perder los favores de la corte, desplazado por Rubens. Porbus acepta a Poussin como discípulo cuando entra en el taller un viejo

7/2/13

Dándole color a nuestros textos con Paul Cézanne

Paul Cézanne ✆ 
Bodegón con una cesta
Eduardo Zeind Palafox

Especial para La Página
Tengo para mí que la pintura es una forma rubricada de la escritura, y que la escritura es una síntesis racional de la música. Las generaciones de escritores que sí gustan de leer "soniditos" jamás se resignarán a olvidar la sentencia de Oscar Wilde, la que asevera que para que la poesía siga siendo sonora es menester imaginar que Homero, o los muchos homéricos aedas que hicieron la obra de Homero, eran ciegos.

Hace mucho tiempo, cuando me enteré de que en el siglo de Ben Jonson escribir infolios teatrales era una actividad de subordinados como lo es hoy