“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

20/3/12

Albert Einstein en Internet

En un afán de "universalizar" el legado que dejó en sus manos Albert Einstein, la Universidad Hebrea de Jerusalén ha anunciado el lanzamiento de un avanzado archivo en Internet con todos sus documentos personales y obras científicas. El archivo digital, que puede ser visitado en www.alberteinstein.info, muestra a "un genio (en su faceta más) humana", según el presidente de la Universidad Hebrea, Menajem Ben Sasson, quien destacó que este proyecto trata de "universalizar el conocimiento".

"Expone su trabajo, su escritura y las correcciones que hacía a mano", explicó sobre las alrededor de 7.000 páginas que ya han sido subidas a la red y están clasificadas por materias: relaciones con la Universidad Hebrea, trabajo científico, vida personal, vida pública y el pueblo judío.

El objetivo es colgar en la red toda la obra, documentos personales y correspondencia de un hombre que revolucionó la ciencia del siglo XX con teorías, como la de la relatividad, que siguen en pie hasta el día de hoy. "Hoy lanzamos un proyecto que nos permite exponer al público los tesoros del conocimiento. Einstein dejó el archivo para darlo a conocer al mundo y lo hacemos de la mejor manera posible: en la red", subrayó Ben Sason.

Las cartas

Entre los papeles del científico, una carta de los años 40 al palestino Azmi El-Nashashibi, editor del periódico 'El Falastin', en la que propone una original solución al conflicto entre árabes y judíos. También está una carta a la comunidad judía de Berlín en la que explica las diferencias entre la "religión judía" y el "nacionalismo judío", un discurso sobre recaudación de donaciones para el movimiento sionista, y sus relaciones con la Universidad Hebrea, que él ayudó a fundar entre 1918 y 1925.

El físico Hanoch Gutfreund, presidente del Comité Académico de los Archivos de Albert Einstein, explicó que la relación del científico con la Universidad fue "muy profunda". De hecho, con sólo teclear en el buscador el nombre de la institución jerosolimitana salen a la luz más de 5.000 referencias. Una cifra parecida de páginas de las que son publicadas sobre su vida y correspondencia personal, con picantes cartas a sus amantes, faceta menos conocida del científico judeo-alemán. En este último caso se trata de una correspondencia publicada por primera vez en 2006, 20 años después de que falleciera la hija que su segunda esposa tenía de un anterior matrimonio.

La edición en papel

Hasta finales de 2012 serán subidos al nuevo sitio de internet unas 80.000 páginas, en una iniciativa en la que participan la editorial de la Universidad de Princeton, que publica en papel los trabajos del investigador fallecido en 1955, y el Einstein Papers Project (EPP) del Instituto Tecnológico de California, que los edita.

Ambas instituciones académicas estadounidenses, así como las asociaciones de amigos de la Universidad Hebrea y las distintas embajadas de Israel se han sumado al lanzamiento del nuevo sitio con actos públicos por todo el mundo para festejar la "democratización" de este legado, en palabras del filántropo británico Leonard Polonsky.

Veterano de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Polonsky aludió a la capacidad destructiva de la humanidad y el incalculable daño causado al saber por guerras y todo tipo de inclemencias. "Nadie habla nunca de lo que ocurrió a las bibliotecas de Hiroshima y Nagasaki (arrasadas por sendas bombas atómicas en 1945)" y mencionó también el fuego que en el siglo I acabó con la mayor sede del saber del mundo antiguo: la biblioteca de Alejandría. Para él, éste y otros proyectos de digitalización que apadrina -el otro más conocido es la obra de Isaac Newton-, lo que buscan es neutralizar esa capacidad de destrucción que ahora "es más grande, pero ya no existe la posibilidad (de destruir el saber). De eso va todo esto", sentenció.

A  partir de hoy los internautas podrán visualizar, leer y analizar todos sus documentos, pero no descargarlos porque los derechos de la “propiedad intelectual” siguen perteneciendo a la Universidad. La cesión y explotación de los derechos de imagen del laureado científico, premio Nobel de Física en 1921, han llegado a aportar a la universidad hasta un millón de dólares anuales.