“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

4/8/12

Datos sobre el laúd

El Laúd fue un instrumento de cuerda muy utilizado entre los siglos XIV y XVIII y que ha resurgido a partir del siglo XX. También designa a todo instrumento en el que las cuerdas se sitúan en un plano paralelo a la caja a lo largo de un mástil saliente. El precursor del Laúd tenía la tapa hecha de piel, luego en el siglo VII se la reemplazo con madera en su mitad superior, en donde llevaba una roseta, la mitad inferior seguía cubriéndose con cuero, este instrumento se llamó al’oud (en madera ) término que se trastocó en Laúd cuyas cuerdas se amarraban al borde inferior del instrumento. A fines del siglo VII o principios del VIII se reemplazó su tapa enteramente con madera y se le adicionaron otras dos rosetas, se dotó con puente para las cuerdas tal como se dibujó en las primeras descripciones de instrumentos moros en España (códice 353 del Escorial, Cantigas de Santa María).

Hay dos videos con
música para laud...
... y tres audios con el mismo instrumento
El laúd fijó su forma clásica en torno al año 1500. Tiene una tapa plana de abeto y un fondo en forma de pera, profundo y muy ligero, formado por estrechos gajos de madera pegados entre ellos por sus lados, y de siete a diez trastes de tripa alrededor del mástil. Seis pares de cuerdas (cuerdas dobles) van desde las clavijas (colocadas en un clavijero doblado en ángulo hacia atrás del mástil), al puente pegado en la tapa. La afinación más característica en el renacimiento es la siguiente: Sol, Do, Fa, La, Re, Sol. La cuerda aguda suele ser sencilla. Por encima del puente hay una abertura redonda en la que se coloca una talla muy decorada o rosetón. Los dedos de la mano derecha del intérprete pulsan las cuerdas. El lautista inglés John Dowland (1563-1641) fue un destacado compositor para este instrumento durante el renacimiento.

Hacia el 1600, con el comienzo del barroco, se añadieron cuerdas graves al laúd (cuatro por lo general). Estas cuerdas no podían ser pisadas con los dedos, pero se afinaban en notas descendentes (fa 1, mi 1, re 1, do 1). Los músicos franceses, como Denis Gaultier (1603-1672), compusieron un notable repertorio para este instrumento. Se construyeron laúdes más grandes con mayor número y longitud de cuerdas; se incluye aquí la tiorba, el chitarrone y el archilaúd. En torno al año 1700 la introducción de cuerdas entorchadas permitió que las cuerdas graves fueran de longitud normal. Los laúdes típicos del siglo XVIII tienen un clavijero doblado y un mástil ancho sobre el que hay entre cinco y siete cuerdas metálicas con las seis cuerdas dobles afinadas por lo general en la 1-la 2, re 2-re 3, fa 3-fa 3, la 3-la 3, re 4-re 4, fa 4-fa 4.

El laúd se introdujo en la Europa medieval desde la cultura árabe como instrumento de púa, con cuatro pares de cuerdas. Su antecedente fue el 'ud (escrito oud por los instrumentistas actuales de los Balcanes), que hoy es un instrumento sin trastes, pulsado con plectro y con dos a siete cuerdas dobles. Están relacionados con el 'ud y con el laúd la cobza rumana, la mandolina y la mandola medieval. Éstos se parecen en general a los laúdes de mástil corto surgidos en el Próximo Oriente en torno al 700 a.C. Con una expansión tanto al este como al oeste, tales laúdes evolucionaron hacia el pipa chino y el biwa japonés. En Mesopotamia hacia el 2000 a.C. se conocieron laúdes de cuerpo poco profundo y mástil largo. Ejemplos modernos incluyen el bouzouki griego y el samisen japonés.

Su afinación se corresponde con la afinación actual del laúd, aunque este último se afina una octava más baja (al igual que le ocurre a la guitarra) Las cuerdas, que son dobles, se afinan con las siguientes notas, de la cuerda más aguda a la más grave: la, mi, si, fa#, do# y sol#. Como se puede observar, la afinación va por cuartas justas.

Al final del Renacimiento, el laúd podía tener hasta 8 órdenes. La afinación de un laúd alto era g'-d'-a-f-c-G-F-D. El proceso culmina a principios del XVII con la aparición del laúd de 10 órdenes (grupo de dos cuerdas generalmente octavadas), instrumento de transición entre el Renacimiento y el Barroco cuyos bajos suplementarios se afinaban F-E-D-C. Esta extensión hacia el registro grave no dejó de crear problemas de sonoridad, ya que las cuerdas de tripa suenan mal a partir de cierto diámetro; aunque la práctica de afinar una de las cuerdas de cada orden a la octava superior podía paliar dicha deficiencia, se alcanzó pronto el límite de las cuerdas.

Los laúdes, como otros instrumentos renacentistas, componían una familia de diferentes tamaños, afinados en función de su tiro para poder tocar a dúo, trío o cuarteto. Praetorius nos habla de siete tallas diferentes de laúd, con sus afinaciones respectivas: pequeño laúd a la octava en d' o c', pequeño laúd soprano en b', laúd soprano en a', laúd alto en g', laúd tenor en e', laúd bajo en d', laúd contrabajo en g.

Los laúdes tenían cuerdas de tripa de cordero. Sabemos que para calcular la afinación óptima de un instrumento la cuerda esencial es la más aguda, la prima. A partir de ella el músico afinará el resto del instrumento y los violeros concebirán sus laúdes en función de las cuerdas existentes. La elección de la prima es delicada: demasiado fina da un sonido hueco y demasiado gruesa pierde claridad y brillo. John Dowland aconsejaba
 en 1.610 escoger cuidadosamente las cuerdas agudas, pues son las más importantes; pide que se elijan bellas y transparentes, mas no demasiado finas pues son falsas y no tienen buen sonido. Tras años de experiencia se han llegado a la utilización de primas de tripa de un diámetro comprendido entre 0.35 y 0.48 mm. Los instrumentos pequeños suenan menos con las más finas, pero si la talla aumenta, se siente la necesidad de usar primas más gruesas. Para dar la misma impresión de tensión bajo los dedos, un laúd grande precisa más tensión que uno menor. Actualmente se suelen tender los laúdes oscilando entre 2.5 kg. para los pequeños y 5 kg. para las teorbas y laúdes bajos.

Desde un punto de vista teórico, y en función de las precedentes consideraciones sobre el encordado, podemos calcular una gama de longitudes vibrantes para cada afinación, a fin de obtener la mejor sonoridad posible. Tomaremos la base de un La 415 y de una prima de tripa con un diámetro comprendido entre 0.44 y 0.48 mm (par el tiorbino entre 0.37 y 0.44 mm.)

Podemos encontrar en los museos instrumentos de finales del XVI que corresponden a los citados por Praetorius: desde el pequeño Vendello Venere (1.580), de 44 cm. de tiro, conservado en Viena, hasta el enorme laúd contrabajo de Michiele Harton del 1.602, cuyo tiro es de 94 cm. Se escogía la talla adecuada para cada afinación con vistas a obtener la mejor sonoridad posible. Y es a partir de algunos de esos laúdes desde los que se construyeron las tiorbas a finales del siglo XVI.

En 1.600 Salomone Rossi publica Il Primo Livro de Madrigali a cinque voci. En él describe dos tamaños de chitarrone de once órdenes, uno grande en La y otro menor templado a la cuarta superior en Re. Poco después se invento el doble clavijero que permitió alargar los bajos y añadir tres cuerdas suplementarias, llegando así la tiorba de catorce cuerdas, fruto de una larga evolución. Esta tiorba podía tener todas la cuerdas simples o bien las seis primeras dobles y las grandes sencillas. También existieron tiorbas (una de las formas del laúd) con los catorce órdenes dobles.

Los instrumentos de la familia del laúd se construyen en Europa durante quinientos años y sufrieron muchos cambios estructurales y estilísticos. Por ejemplo, un Laúd de Laux Maahler, que se construyó en Bolonia en 1520 con seis órdenes pudo haberse cambiado a siete órdenes al final de los 1500, en 1620, en París se aumentó a diez órdenes con una mayor longitud de cuerdas (nuevo mástil). En 1640, se convirtió a laúd barroco de once órdenes, con nueva afinación terminó en Copenhague en 1730 como Laúd barroco de 13 órdenes o tal vez como una tiorba. Otro ejemplo es un Laúd de once órdenes construido en Leipzig por Martin Hoffman en 1630. Luego, en 1730 se aumentó a trece órdenes en Praga y terminó en Viena en 1780 con un angosto y largo mástil de guitarra con trastes metálicos, seis órdenes y tocado como mandora

Presentamos tres audios y dos videos como ejemplos de música para laúd:

Laúd medieval / Autor anónimo
 

Anthony Holborne / Laúd renacentista: Pavana (1545-1602)

Antonio Vivaldi / Laúd barroco: Concierto para laúd y orquesta (1678-1841) 2° y 3er. mov.

Antonio Vivaldi / Concierto para laúd en Re M. RV 93. Sphera AntiQva

David Kellner / Fantasía en La menor (1749) Laúd barroco