“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

26/8/12

Soberanía escuálida

Gustavo Márquez Marín

Especial para La Página
Finalmente Álvaro Uribe admitió  que tenía un plan para incursionar militarmente en territorio venezolano el cual no ejecutó  “por falta de tiempo”.  En marzo de 2008 el Presidente Chávez envió 10 batallones de la FAB a la frontera con Colombia, ante la amenaza  de que las fuerzas militares colombianas  procedieran como lo hicieron en Ecuador e ingresasen  al territorio nacional ultrajando la soberanía de la patria.

La hipótesis de agresión  nació de los reiterados pronunciamientos del gobierno de Uribe, en los cuales señalaba la supuesta “indiferencia del gobierno venezolano ante la  presencia de campamentos de las FARC en Venezuela”, el mismo argumento que esgrimió  para violar  la soberanía ecuatoriana.


Este plan, hoy confirmado por el  propio ex presidente colombiano, tenía como telón de fondo la reactivación de la IV Flota y el establecimiento de 7 bases militares de EEUU,  el incremento considerable de los “asesores” gringos en Colombia,  además de la intensa campaña que venía adelantando el gobierno estadounidense acusando al gobierno bolivariano de “apoyar a las FARC y al narcotráfico”. Esto último,  con el fin de abonar el terreno para justificar una  intervención militar desde el territorio colombiano,  utilizando, como lo hizo en Irak y Afganistán,  el mascarón de proa de la “lucha  antiterrorista” para rapiñar nuestro petróleo.

En aquella oportunidad los voceros de la oposición de manera irresponsable banalizaron y desestimaron la gravedad de una crisis diplomática, que situaba a dos países hermanos al borde de un conflicto armado de consecuencias impredecibles.   Para guardar las formas,  a regañadientes la MUD aprobó en la AN el rechazo a las declaraciones de marras. Quizás, por tratarse de un aliado estratégico, Capriles Radonsky sutilmente se limitó a exhortar a Uribe para que no intervenga  en las elecciones venezolanas pero,  sin cuestionar el fondo de su aberrante declaración en el cual desconoce abiertamente nuestra soberanía territorial. La ambigüedad de HCR frente a un asunto de estado de este calibre, es un indicador inequívoco de su escuálido sentido de patria y soberanía que debería hacer reflexionar a quienes los venezolanos que lo apoyan.