“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

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24/7/12

Gustav Klimt / Besos y formas sensuales en tonos dorados

Gustav Klimt ✆ Fabricio Manohead
Koldo Landaluze

En pleno 150 aniversario del nacimiento del pintor austriaco Gustav Klimt, nos sumergimos en las entrañas de una obra labrada en tonos dorados y plata que bordean la sensualidad y las fantasías estilizadas. Obras como «El beso» han decorado durante años infinidad de habitaciones y han abierto ventanas hacia paisajes en los que se intuyen ninfas y ensueños.

Las pinceladas de Gustav Klimt adquieren una dimensión especial y detallan con precisión la evolución del arte en Viena desde el Historicismo caduco que se intuía en sus primeros coqueteos con el arte hasta un estilo más evolucionado y que derivaría hacia un espacio creativo propio y personal. Siempre se le ha considerado como un pintor muy particular, dotado de un estilo muy definido. Sin embargo, en su obra topamos con influencias muy claras provenientes de otros movimientos lindantes con el impresionismo y el simbolismo.

Nació en los suburbios de Viena el 14 de julio de 1862, en el entorno de una familia de origen modesto. Su padre, Ernst Klimt, era un orfebre de origen checo cuyos padres habían emigrado a Viena. Su madre era Anna Finster, cantante aunque su vocación era llegar a ser actriz, sueño que nunca cumplió lo cual le sumió en depresiones profundas. Era el segundo de siete hermanos: Klara, Ernst, Hermine, Georg, Anna y Johanna. En 1867 inició sus estudios en la Bürgerschule donde no tardó en mostrar sus precoces dotes para el arte lo que propició que su familia espoleara su afición por los pinceles. En 1876 se escenifica una etapa fundamental de su vida cuando ingresa en la Escuela de Artes y Oficios (Kunstgewerbeschule). Esta institución de nueva creación, tenía como objetivo fundamental crear una nueva camada de maestros, artesanos o proyectistas. La base de esta enseñanza se asentaba en subrayar las nociones del dibujo, y fue en este espacio donde el carboncillo se enfrentaba al papel, donde Klimt destacó rápidamente por su dominio del naturalismo. Fruto de ese talento reflejado en infinidad de bocetos, varios de sus profesores lo instaron a asistir a clases avanzadas, que fueron impartidos por grandes pintores del Historicismo: Ferdinand Laufberger y Julios Viktor Berger.