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| Calle de Choroní, al fondo la Medicatura |
| Portal de una casa de Choroní |
| La carretera más bella de Venezuela |
“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell
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Zurriago me escribió así:
Gracias, amigo Montilla por su mensaje.
Muy bueno su artículo “Luna de Miel en Puerto Rico”. Bien retratados esos rastreros especimenes. Sólo creo que quienes militamos o simpatizamos con
Saludos, Zurriago.
Nota: Le adjunto una caricatura mía, si le gusta puede ponerla en su blog, pero con este crédito: Tomado de Antorchas.
Y yo le contesté así:
El lenguaje puede ser melifluo pero a la vez puede representar algo acre. Está bien eso de derecha, contrarrevolución, etc., pero cuando uno llega a tener la experiencia que yo he acumulado en tantos años de vida y militancia en el campo de las ideas progresistas, me he dado cuenta que el sarcasmo es el arma más mortífera que podemos manejar. Nadie soporta la mofa, la burla, el escarnio. Si uno llega a manejar esa forma de expresión, está hecho, como decimos.
En Venezuela la oposición tiene un piso sólido en el electorado, muchos de los cuales, lo sabemos, están allí engañados, obnubilados. Pienso que no podemos insultar ni descalificar en bloque a la oposición, porque no todos son oligarcas. Bolívar, en carta a Santander le decía: "Con modo todo se puede", y yo estoy de acuerdo con ello.
Muchas gracias por la caricatura. Ya la pondré con las indicaciones del caso.



Władysław Szpilman, cuya novela “El Pianista” sirvió de inspiración a Román Polanski para dirigir la película homónima, nunca se habría imaginado que la situación que vivió pudiera repetirse nuevamente, y que para mayor crueldad quienes ahora hacen el papel de verdugos fueron aquellos mismos que tuvieron que soportar las atrocidades del régimen nazi. El pianista judío fue obligado por las circunstancias a vivir en el ghetto de Varsovia [*], pero éste al menos contó con la protección de un oficial alemán que le salvó la vida y le permitió contarla. A este personaje singular nadie pudo salvarlo de la muerte, en un campamento para prisioneros de Rusia en 1.952.
El ghetto de Varsovia tenía una extensión de seis kilómetros y medio, tenía un alto muro protegido con alambradas de púas y en el llegaron a habitar más de 400 mil judíos, que terminarían rebelándose en el año 1943. Antes de que esto sucediera, los ocupantes alemanes permitieron el funcionamiento de la comunidad y para ello llegaron a reconocer a

El “ghetto” de Gaza ahora es sometido a un bombardeo incesante, y como el movimiento Hamás se ha “diluido” entre la población, los invasores disparan indiscriminadamente contra cualquier blanco móvil, haciendo caso omiso de todas las convenciones internacionales que regulan la guerra, llegando al extremo de bombardear escuelas patrocinadas por
El pianista de Varsovia, ante el bombardeo inclemente que sufría la ciudad por parte de
Nota:
[*] Ghetto es el nombre de un barrio de Venecia, en el que antiguamente funcionaba una fundición de hierro y que en esa época se encontraba alejado de la ciudad. Fue destinado posteriormente para “alojar” a los judíos, de allí que en lo sucesivo por la evolución diacrónica de las palabras, tal nombre se utilizó para designar a los lugares en los que habitaba la comunidad judía, fundamentalmente en el este de Europa y Rusia. Hoy día un “ghetto”, por la misma evolución lingüística, es todo aquel espacio de una ciudad o país que está destinado para albergar determinados grupos étnicos, culturales, religiosos, sociales o económicos (o todas o en parte juntas). Del significado original, sólo queda el nombre de la esquina noroeste de Venecia, porque los judíos ya no viven en “ghettos” sino que éstos a su vez han pasado a usarlos para vivan otros, como sucede en Gaza. El Ghetto de Venecia ha sido notable también porque allí desarrolló William Shakespeare su obra “El Mercader de Venecia”
Władysław Szpilman interpreta el Nocturno Nº 20 en Do sostenido menor, Op. Posth., de Chopin