“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

2/1/14

Administrar la Victoria

Gustavo Márquez Marín  |  Con el 9.65 % y 842.612 votos, la oposición perdió el “plebiscito extraconstitucional” del 8D impulsado por el sector fascista que encabeza en su seno el candidato perdedor, cuyo liderazgo al quedar seriamente resquebrajado por esta nueva derrota política,  podría detonar la lucha interna por la conducción  de la MUD.  La nutrida y activa presencia en el encuentro con el Presidente Maduro, de los alcaldes y gobernadores opositores  con la  ausencia del susodicho, es un  reconocimiento al Jefe del Estado y el cierre  de un ciclo que se inició con el desconocimiento de los resultados electorales del 14A. Con ello, el gobierno ha obtenido un “tiempo político” para corregir el rumbo  como lo planteó el Comandante Chávez en su “golpe de timón”.

 En ese contexto, la Dirección Política de la revolución erraría si se limitase a leer los resultados viendo la paja en el ojo ajeno sin valorar las debilidades propias.  Conviene reconocer por ejemplo, que el chavismo redujo en 8.75 % su presencia en las alcaldías, mientras  la oposición la incrementó en 33.92 % respecto de las elecciones municipales de 2008. Es cierto que  ganó en 15 de 24 capitales pero perdió  Maturín, Valencia y Barinas,  quizás, en algunos casos  debido a las divisiones internas que también impidieron  alianzas perfectas del  GPP en 6 estados. Habría que preguntarse cómo incidió en estos resultados,  la aplicación del método “dedocrático”  con el cual se impusieron  candidaturas a la base,  en contradicción con el discurso político de la revolución. Son temas para la reflexión y el debate autocrítico que debería abordar el próximo Congreso del PSUV.   

El triunfo del gobierno tuvo que ver con las expectativas creadas por  las medidas coyunturales que éste viene implementando para confrontar la hiperespeculación y la guerra económica, al lograr con ellas estimular  la  participación de los chavistas inconformes y también, la abstención que se produjo en el bando opositor. Pero,  más allá de las especulaciones, lo trascendente es administrar la victoria con humildad y sabiduría,  para avanzar en la transformación del modelo económico rentístico-importador con una Nueva Política Económica revolucionaria en la transición hacia  la sociedad comunal.