“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

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11/11/12

Gertrude Stein escribió una ‘autobiografía’ de Alice B. Toklas donde habla sin parar de sí misma

Gertrude Stein  Andy Warhol
Juan Forn

Ella después dijo que manejó una ambulancia en el frente durante la Primera Guerra, pero la historia es así: Gertrude Stein había visto en París a una amiga norteamericana bajando de un coche que decía “Fondo USA de Ayuda a Heridos de Guerra”, preguntó qué se necesitaba, le dijeron ambulancias, logró que una prima de Estados Unidos le regalara (y le enviara desde allá) el modelo más grande de coche que fabricaba Ford, le hizo pintar las siglas FONDO USA y se sentó al volante. Su amante Alice B Toklas era quien lo hacía arrancar, cambiaba las gomas pinchadas, cargaba y descargaba medicamentos o provisiones: Gertrude sólo manejaba. Permítanme agregar que Alice Toklas era una lauchita esmirriada con bigote de gendarme y Gertrude Stein era una mole de compacta gordura y cabeza de emperador romano, según el famoso dictamen de Picasso. Un fotógrafo fue una vez a retratarla de entrecasa. Le dijo: “Haga cosas y yo la fotografío”. Qué cosas, preguntó ella. Las que hace habitualmente, dijo el fotógrafo. “Puedo ponerme el sombrero y quitármelo y me gusta el agua, puedo beber un vaso de agua. Las demás cosas las hace Alice”, contestó ella.