“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

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18/11/15

París, la Guerra Imperial y el ‘Folleto Junius’ de Rosa Luxemburgo

Marcos González Sedano & Andrés Piqueras   |   Aún no había dejado de oler a pólvora el aire de la UE y las aguas del Mediterráneo a causa de las últimas maniobras de la OTAN, las mayores llevadas a cabo después de la Segunda Guerra Mundial, cuando París vivía una noche de terror y muerte. Los atentados de París, Ankara, Beirut…tienen el mismo perfil: la guerra discrecional, psicológica, indefinida, dentro de un conflicto global entre grandes poderes, grandes corporaciones financiero-económicas, que arrastran detrás también a diferentes facciones de los Estados más poderosos del planeta, en una cruenta batalla que tiene un frente externo global y otro interno, en una recomposición del poder de las élites y acopio de posiciones de fuerza de cara al nuevo capitalismo salvaje que viene o incluso del post-capitalismo (que ellas quieren también salvaje) ya en curso. Ellas se dan tortas en nuestros cuerpos destrozados, a través de las matanzas de miles y miles de seres humanos en todo el mundo.

16/11/15

La masacre del 13 de noviembre en París

Esto es terrorismo... porque es en Francia
Ariel Mayo   |   La masacre perpetrada en París el pasado viernes 13 de noviembre es sólo el episodio más reciente de una serie interminable de atrocidades cometidas contra la población civil. Como es sabido, la sensibilidad de los medios de comunicación frente a las masacres es diferencial. Una cosa es la población perteneciente a alguna de las potencias capitalistas, y otra la población de alguno de los países de la periferia. La diferencia se potencia si la ciudad atacada es París. No es casual que los hechos del 13N hayan desatado una oleada insoportable de hipocresía. Por esto, el análisis de la masacre requiere dejar de lado el cúmulo de disparates, prejuicios y operaciones de prensa promovidas por los medios que sirven a los Estados y a las clases dominantes.

Arde París — François Hollande condena el terrorismo, pero le vende las armas

Francisco Álvez Francese   |   Después de que intentaran asesinarlo el 20 de julio de 1944, Adolf Hitler nombró a Dietrich von Choltitz comandante de las tropas alemanas en París. Choltitz llegó a la capital francesa en agosto con la orden de arrasar los monumentos y los museos, destruir los puentes sobre el Sena, ir casa por casa: dinamitar la ciudad. A mediados de ese mes, se dice, le llegó una llamada. El Fürher, dicen, y puedo imaginarlo con su voz obscena, gritó al tubo: “Brennt Paris?” (¿Arde París?). París no ardía. Se dice que el comandante fue convencido de salvar la ciudad por el cónsul sueco Raoul Nordling, que amaba, más que los edificios y las calles, lo que París representa. Aun bajo el imaginario fuego nazi, o bajo el fuego bastante más real de la jihad (y no estoy, bajo ningún concepto, equiparando el nazismo con Estado Islámico), París no puede arder. A la pregunta de Hitler, imaginada o verdadera, sólo se le puede responder negativamente, porque sobre la ciudad real, la hecha de concreto y plástico, acero y vidrio, piedra y argamasa, levantada y destruida por miles de obreros franceses o inmigrantes, siervos y esclavos a través de cientos de años, hay otra de palabras, de pinturas, de películas, de fotografías y música que levantaron Balzac, Céline, Caillebotte, Baudelaire, Cartier-Bresson, Modiano, Godard (por citar algunos nombres, no más).

27/8/15

Entre barbaries: capitalismo y Estado Islámico

Jon E. Illescas Martínez (Jon Juanma)    |   Mitad de la segunda década del siglo XXI, Planeta Tierra. En una presentación en Boston, Bill Gates, el hombre más rico del mundo se acerca al economista de moda, Thomas Piketty, y le confiesa que aunque le gusta mucho su libro no quiere “pagar más impuestos”.1 El economista liberal es autor de una voluminosa y promocionada lectura llamada El Capital en el siglo XXI donde entre otros asuntos denuncia cómo durante los últimos años las desigualdades no han dejado de aumentar. Marx lo vaticinó siglo y medio antes, pero los medios no le hicieron tanto caso. Sin embargo, Gates afirma que no hay que preocuparse porque para 2035 apenas quedará algún país pobre en el planeta.2 ¡Ciertamente optimista! Dos décadas antes, es decir, hoy, las 85 personas más ricas tienen lo mismo que la mitad más pobre de la población mundial.3 Sin embargo, a la multitud congregada este verano en el puerto de Ibiza para recibir al jeque Abdulla al Futtaim no parece importarle la sorprendente inequidad que cruza todas las fronteras. Más bien le maravilla. Están entusiasmados realizando fotos al fastuoso yate “Radiant” del magnate de Emiratos Árabes Unidos. Mientras luce varado en el puerto la multitud no deja de admirar su helipuerto y su inmensa eslora del tamaño de un campo de fútbol, diseñada por encargo por la empresa alemana Lurssen para la fruición de millonarios.4 

23/9/12

¿Importa todavía Al Qaeda? / No existe un gobierno que se arriesgue a jugar a su supuesta incompetencia técnica

Immanuel Wallerstein

En el décimo primer aniversario de lo que ha llegado a conocerse como el 11 de septiembre, Al Qaeda sigue siendo un asunto discutido en repetidas ocasiones, tanto en Estados Unidos (y en el mundo pan-europeo en genera) y en Medio Oriente. El frecuente énfasis principal en Estados Unidos es el modo en que su poder está siendo contenido por acciones militares de muchos tipos, y por tanto hay la idea de que es una amenaza menguante. El énfasis principal en Medio Oriente parece ser el opuesto: que ha sobrevivido a todo lo que se ha hecho para decapitarlo y que continúa representando una amenaza importante para todas las otras fuerzas políticas en la región. Todo lo relativo a su historia y sus relaciones con los gobiernos y los movimientos es controvertido. Hay muy poco acuerdo, aun en torno a los hechos relacionados con los eventos más importantes. Comencemos por el 11 de septiembre mismo. Primero que nada debemos distinguir tres momentos en tiempo: los seis meses (o algo así) anteriores al 11; el día mismo y el año que siguió (o más o menos) al 11 de septiembre.