Ángeles Briñón García
La RAE ha aprobado un informe
del académico Ignacio Bosque criticando varias guías de lenguaje no
sexista que han sido elaboradas por diferentes universidades, comunidades
autónomas, sindicatos, etc.
Lo primero que se me ocurre al leer dicho artículo es que la
RAE no tiene el monopolio de la verdad. Mercedes Bengoechea Bartolomé,
sociolingüista y Decana de la Facultad de Filosofía y letras de la Universidad
de Alcalá, realizó un estudio en 1994 sobre la 21ª edición del diccionario de
la Real Academia Española (RAE) para determinar su sexismo. Señalaba al
respecto “El sexismo de la Academia es increíble. Ni a Emilia Pardo
Bazán ni a María Moliner les dejaron entrar en la Academia porque era una
sociedad de varones. Les falta conectar con el pueblo y afrontar una
democratización interna”.












