“Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por los sufrimientos de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación” — Bertrand Russell

27/7/12

Crédito, acumulación y crisis

Europa crash  Fernando Vicente 
Rolando Astarita

La undécima Conferencia del BIS (Banco de Pagos Internacionales), realizada en junio, estuvo dedicada a la globalización financiera. La contribución de Stephen Cecchetti (jefe del Departamento de Economía y Dinero del BIS) presenta cuestiones que son de interés para los debates de la izquierda sobre el significado de las finanzas. Es que mucha gente progresista, o crítica del capitalismo, sostiene que la causa principal de la crisis iniciada en 2007 fue la mundialización de las finanzas, producto a su vez de la desregulación de los mercados y del ascenso del neoliberalismo. Según esta perspectiva, los capitales financieros impusieron su dominación sobre el capital productivo a comienzos de los 1980, por lo cual succionaron el excedente y alimentaron la especulación y el parasitismo. En esta lectura, el crecimiento del crédito y de las finanzas es entendido entonces como sinónimo de estancamiento de las fuerzas productivas. La globalización financiera habría sido perjudicial, y la contradicción fundamental pasaría por la oposición entre las finanzas y los pueblos (incluyendo este segundo polo a las fracciones del capitalismo productivo). El objetivo sería, por lo tanto, poner “en caja” a las finanzas.

Como adelantamos, la intervención de Stephen Cecchetti da pie para realizar algunas reflexiones sobre el tema. Lo que sigue se ordena de la siguiente manera. En primer lugar, presento la postura de Cecchetti. En segundo término, explico por qué -desde el enfoque “a lo Marx”-, el crédito es consustancial al desarrollo de las fuerzas productivas capitalistas y el mercado mundial. Pero también por qué las finanzas y el crédito potencian las contradicciones, la sobreproducción y la crisis. La idea es que esta es la dialéctica que subyace a lo que registra, tal vez de manera confusa, Cecchetti. Una dialéctica que muchas veces pasan por alto los críticos del capitalismo. Preciso también que en esta nota me centro en el rol del crédito y las finanzas.

Las rupturas revolucionarias no son preestablecidas

Revolución de 1848, Berlín
Miguel Urbano Rodrigues

Las rupturas revolucionarias, con raras excepciones, se producen sin fecha en el calendario. En otras palabras, no son fácilmente previsibles y ocurren en lugares donde no eran esperadas. Cito entre otras, la mexicana, la boliviana, la vietnamita, la cubana, la argelina, la chilena, la portuguesa de Abril del 74. En la propia Rusia, la Revolución de Octubre de 1917, en secuencia de la Revolución de Febrero, contradijo tesis de Marx al asumirse como socialista en un país capitalista atrasado.

Versão em português 
Difieren mucho las motivaciones complejas que están en el origen de esas y otras revoluciones, así como el rumbo y desenlace de cada una. Un denominador común –resulten ellas de levantamientos populares o del funcionamiento de mecanismos institucionales- es él rechazo de los oprimidos a seguir sometidos pasivamente a las políticas de la clase dominante que no dispone más de la fuerza suficiente para imponerlas. El análisis de Lenin sobre el tema mantiene su validez.

Cuando cae el rayo / “… que baja súbito del cielo, electrifica lo que encuentra a su paso y se esfuma tal como había llegado”

Juan Forn

Jorge Luis Borges dijo una vez que todo libro que no encierra su contralibro es un libro incompleto. John Berger escribió de joven un libro en el que contaba cómo era la vida de un médico rural en la Inglaterra de posguerra, que de día atendía a pacientes y de noche se quemaba las pestañas leyendo, no sólo para mantenerse al día con los avances de la medicina, sino para poder contestar las preguntas existenciales que le hacían sus humildes pacientes (por qué morimos, qué es la enfermedad). Berger admiraba de tal manera la vida de ese médico que tituló su libro Un hombre afortunado.

Jean-Marie Gustave Le Clézio
Pero en la página final, en un breve epílogo, informaba que aquel médico rural se había suicidado quince años después. “Un suicidio no constituye necesariamente una crítica de la vida a la que pone fin, aun cuando nos haga mirar desde ahí la historia de esa vida”, decía Berger. Había algo en esa fabulosa frase que abría una cuña de aire en su libro, un puente hacia la nada. A veces un libro nos deja así; a veces pasa la vida entera sin que encontremos su contralibro.

Déjenme contar hoy la historia de otro libro sobre otro médico rural, otro médico de frontera. En el mundo colonial africano podían pasar cosas como ésta: nacías francés en las Islas Mauricio, que habían sido francesas después de ser árabes, holandesas y portuguesas, pero que eran británicas cuando los colonos europeos fueron invitados a abandonar la isla, después de la Primera Guerra. Tu familia se queda sin nada, debe volver como pueda a Europa, pero no es Francia sino Inglaterra la única que les tira un hueso, y ese hueso es una beca del gobierno para estudiar. Nuestro aspirante a médico sabe que sólo cuenta con eso, no puede permitirse fracasar, y no se lo permite. Pero el llamado de la selva reverbera en su sangre. Cuando lo mandan a hacer la residencia en el departamento de enfermedades tropicales del Hospital de Southampton, se anota en cuanto puede de voluntario para ir a Guyana. Pasa dos años allá. Vuelve de licencia a Francia, conoce a su prima hermana, se enamora de ella, parte a su nuevo destino: Nigeria, la sabana africana. Espera pacientemente la primera licencia para volver y poder casarse con ella y llevársela a África con él (el tema de las licencias es decisivo en esta historia: son quince días cada dos años, en el mejor de los casos, y ya hablaremos del peor).

26/7/12

Hipocresía de la matanza de Colorado

Él prometió esperanza y cambio, pero les dio
 LA LISTA DE LA MUERTE
¡Ruegue para que no esté en ella! 
Margaret Kimberley

No queda claro desde cuándo se espera que los presidentes estadounidenses aparezcan en la escena de cada desastre que tenga lugar en el país.  Tal vez George W. Bush es el responsable de esta espantosa tendencia, luego de que fuera criticado por volar sobre la devastación provocada por el huracán Katrina en la costa del Golfo de México en el 2005.  Si Bush hubiera tenido un funcional sistema de respuesta a emergencias, y si hubiera rescatado víctimas atrapadas por el huracán, a nadie le hubiera importado que volara sobre la zona sin aterrizar.  Pero la lección equivocada fue aprendida.

Barack Obama no se arriesga.  Aparece en cada desastre.  No hay tornado que toque tierra, inundación que suba, ni incendio forestal que se extienda sin que el presidente y su equipo fabrique una aparición de fotografía mediática con desafortunados ciudadanos emocionados de ver al presidente a pesar del hecho de que hayan sobrevivido algún tipo de calamidad.

Ni siquiera desastres creados por el hombre se salvan de la aniquilación presidencial.  Cuando un hombre del Estado de Colorado disparó sobre más de 70 personas en un cine, la exageración mediática se lanzó a alta velocidad, y el presidente que preside sobre su propia “lista de la muerte” (Lista de asesinatos extrajudiciales realizados por EEUU en su “guerra contra el terrorismo”  N. del T.) fue primera plana de los diarios mientras desparramaba montones de simpatías.

25/7/12

Las sanciones económicas contra Cuba bajo la administración Obama

Salim Lamrani

Especial para La Página
La llegada al poder del Presidente Obama en Estados Unidos en 2008 marcó una ruptura de estilo respecto a la anterior administración Bush hacia Cuba. No obstante, salvo el levantamiento de algunas restricciones relativas a los viajes, las sanciones económicas siguen aplicándose, incluso de modo extraterritorial. He aquí algunos ejemplos recientes.

Texto original: Leia em Português
Durante su campaña electoral en 2007, el entonces candidato Barack Obama hizo una lúcida constatación sobre el carácter obsoleto de la política de Estados Unidos hacia Cuba. Una vez elegido, declaró su voluntad de buscar “un nuevo comienzo con Cuba”. “Creo que podemos llevar la relación entre EE.UU. y Cuba en una nueva dirección y lanzar un nuevo capítulo de acercamiento que continuará durante mi mandato”, subrayó. [1]

Lire en français
Obama había denunciado la política de su predecesor hacia Cuba, el cual había limitado fuertemente los viajes de la comunidad cubana de Estados Unidos. “Se trata a la vez de una cuestión estratégica y humanitaria. Esta decisión […] ha tenido un impacto profundamente negativo sobre el bienestar del pueblo cubano. Otorgaré a los cubanoamericanos derechos ilimitados para visitar a sus familiares y mandar dinero a la Isla”, se comprometió.[2]  Obama cumplió su palabra. En abril de 2009 anunció el levantamiento de algunas restricciones que afectan a los cubanos que viven en Estados Unidos y que tienen familiares en la isla, que entró en vigor el 3 de septiembre de 2009. Desde entonces pueden viajar a su país de origen sin ningún obstáculo (en vez de catorce días cada tres años) y mandar remesas ilimitadas a sus familias (en vez de cien dólares al mes).[3]

Chile / La muerte del general Alberto Bachelet

Foto: General Alberto Bachelet  
Álvaro Cuadra

Especial para La Página
El juicio a dos coroneles en retiro de la Fuerza Aérea de Chile por torturas con resultado de muerte en la persona del general Alberto Bachelet pone en evidencia que el golpe de estado significó no sólo un crimen contra la población civil sino, y en primer lugar, al interior mismo de las fuerzas armadas. Todos los oficiales y suboficiales que no adhirieron a la asonada golpista fueron destituidos, torturados y, en muchos casos, asesinados por sus propios compañeros de armas. De hecho, hubo muchos uniformados “constitucionalistas” que en un gesto patriótico colaboraron lealmente con el gobierno del presidente Salvador Allende, siguiendo la llamada “doctrina Schneider”

La responsabilidad por tales crímenes no alcanza solo a quienes ejecutaron las órdenes sino, y muy especialmente, a los autores intelectuales que las dictaron. En el caso de la muerte por tortura del general Alberto Bachelet detenido en la Academia de Guerra, es necesario recordar que el director de dicha institución, en ese entonces,  era el general Fernando Matthei, quien fuera después miembro de la junta de gobierno. La red de terror tejida por los golpistas alcanzó a los más altos mandos de las instituciones armadas, comprometiendo a muchos uniformados en crímenes deleznables.

El juicio por el caso del general Bachelet abre un ignominioso y doloroso expediente de la dictadura, sin embargo, constituye un signo en el sentido adecuado. Como toda tragedia, la nuestra linda con la muerte y la vergüenza. Una tragedia anunciada por el coro vocinglero e insolente de un sector que sintió amenazados sus privilegios y que culminó con la Moneda en llamas y la muerte del presidente constitucional. Una inmolación que marca a sangre y fuego la historia de nuestro país hasta la fecha.

La justicia chilena no puede hacer oídos sordos a la demanda ciudadana, precisamente, por justicia y verdad. Hasta la fecha, los caminos establecidos han sido más bien tortuosos e ineficaces. Mientras en otras latitudes se ha llevado a los tribunales a los cabecillas de atrocidades similares a las cometidas en nuestro suelo, se advierte entre nosotros una cierta indolencia, acaso una negligencia, respecto al tema de los Derechos Humanos.

El reclamo de los familiares de las víctimas, sea que se trate de uniformados o civiles, no puede ser desoído por el Chile actual. La democracia que anhelamos debe construirse sobre las sólidas bases de una justicia cierta que devele toda la verdad de lo acontecido, por sórdido o triste que resulte. A las nuevas generaciones les asiste el derecho moral de conocer todos los pormenores relativos a la dictadura militar. Solo de este modo seremos capaces de superar los traumáticos efectos de nuestra tragedia colectiva en el presente.

Filosofía, la nueva mentora del mundo

A cualquier costo: Leer a Karl Marx
Eduardo Zeind Palafox
Especial para La Página

-Artículo especializado. Recomiendo que muchas empresas declaren que su razón social es la siguiente: "Entretener al Dueño de la Empresa". Los consumidores "cuentan" con las empresas. Uno "cuenta" con la carretera, con el agua, con la luz y con la Iglesia, cosas que siempre estarán ahí, cosas en las que no tenemos que estar pensando. Bueno, pues las empresas son cosas con las que "contamos".

Carecer de un artículo, de un buen servicio, de personal o de información puede provocar problemas o catástrofes. ¿Qué pasa cuando en una farmacia no encontramos un medicamento? ¿Qué pasa cuando un médico nos atiende con mala cara y nos dice que nos pudriremos más tarde o más temprano? ¿Qué pasa cuando en una emergencia no hay médico que nos opere? ¿Qué pasa cuando no sabemos a ciencia cierta qué y cómo es nuestra enfermedad? Pues pasan cosas bastante tristes.

He puesto el ejemplo de la medicina para mejorar la intelección, solamente por eso. Todos estos factores construyen, poco a poco, la Economía, es decir, el mundo en el que vivimos. ¿Es la Economía nuestro mundo? Sí, las prácticas y las relaciones económicas forjan la sociedad, dijo Marx.

Muchas empresas ignoran lo que pasa por la cabeza de la gente, pues creen que la gente es una masa, una turba sin nombre, sin rostro y sin sentimientos. Viajemos al interior del consumidor, como Verne lo hizo al penetrar en el centro de la tierra, para entender qué siente y qué piensa sobre el mundo. Y usemos como guía a la Señora Filosofía, nativa de la Psicología Humana.

24/7/12

Gustav Klimt / Besos y formas sensuales en tonos dorados

Gustav Klimt ✆ Fabricio Manohead
Koldo Landaluze

En pleno 150 aniversario del nacimiento del pintor austriaco Gustav Klimt, nos sumergimos en las entrañas de una obra labrada en tonos dorados y plata que bordean la sensualidad y las fantasías estilizadas. Obras como «El beso» han decorado durante años infinidad de habitaciones y han abierto ventanas hacia paisajes en los que se intuyen ninfas y ensueños.

Las pinceladas de Gustav Klimt adquieren una dimensión especial y detallan con precisión la evolución del arte en Viena desde el Historicismo caduco que se intuía en sus primeros coqueteos con el arte hasta un estilo más evolucionado y que derivaría hacia un espacio creativo propio y personal. Siempre se le ha considerado como un pintor muy particular, dotado de un estilo muy definido. Sin embargo, en su obra topamos con influencias muy claras provenientes de otros movimientos lindantes con el impresionismo y el simbolismo.

Nació en los suburbios de Viena el 14 de julio de 1862, en el entorno de una familia de origen modesto. Su padre, Ernst Klimt, era un orfebre de origen checo cuyos padres habían emigrado a Viena. Su madre era Anna Finster, cantante aunque su vocación era llegar a ser actriz, sueño que nunca cumplió lo cual le sumió en depresiones profundas. Era el segundo de siete hermanos: Klara, Ernst, Hermine, Georg, Anna y Johanna. En 1867 inició sus estudios en la Bürgerschule donde no tardó en mostrar sus precoces dotes para el arte lo que propició que su familia espoleara su afición por los pinceles. En 1876 se escenifica una etapa fundamental de su vida cuando ingresa en la Escuela de Artes y Oficios (Kunstgewerbeschule). Esta institución de nueva creación, tenía como objetivo fundamental crear una nueva camada de maestros, artesanos o proyectistas. La base de esta enseñanza se asentaba en subrayar las nociones del dibujo, y fue en este espacio donde el carboncillo se enfrentaba al papel, donde Klimt destacó rápidamente por su dominio del naturalismo. Fruto de ese talento reflejado en infinidad de bocetos, varios de sus profesores lo instaron a asistir a clases avanzadas, que fueron impartidos por grandes pintores del Historicismo: Ferdinand Laufberger y Julios Viktor Berger.

23/7/12

José Enrique Finol / Lo que una sociedad piensa sobre la muerte nos informa cómo concibe la vida

José Enrique Finol
✆ Jesse Hernández
 
El destacado investigador de LUZ explica cómo la semiótica permite develar los signos más curiosos de la sociedad venezolana 

Johandry A. Hernández

Es un observador de la cultura. Pero no de esa cultura que se percibe abstracta o, quizás, inaccesible. Le interesa más bien otra cultura, la que se convierte en una maquinaria de prejuicios o idilios. Sus ojos se han posado en los eventos más cotidianos del país: justo allí donde la gente espera encontrar en un velorio un mero acto de despedida del muerto -y no otra cosa-, en la fiesta de los 15 años un baile romántico -y no otra cosa- y en el show del Miss Venezuela puro derroche de belleza -y no otra cosa-.

Y aunque los velorios ya no son tanto para llorar al muerto (también se cuentan chistes) y en los 15 años importe más beber whisky gratis, esa cultura tan venezolana hará sus mejores esfuerzos por ocultar estas “descortesías” para confirmar al mundo un prejuicio tranquilizador y seguir mostrando que en efecto los velorios son para despedir al muerto, los 15 años son un baile romántico y el Miss Venezuela es, oh, puro derroche de belleza.

Pero en esos episodios él ha visto otra cosa. Ha develado que en los eventos más cotidianos de la vida venezolana se afianzas los hilos más imbricados de nuestra identidad. José Enrique Finol -uno de los investigadores de la semiótica más prestigiosos del país- se ha interesado en ese tipo de cultura. Y por eso ha dedicado los últimos 40 años de su vida en estudiar qué significan los actos más simbólicos de nuestras costumbres.

Respaldado por una carrera académica soportada en más de 100 trabajos publicados en revistas científicas del mundo, Finol será el único latinoamericano en ofrecer una conferencia plenaria en el XI Congreso Mundial de Semiótica que tendrá lugar en octubre en China. Antes, sus amigos de varias partes del mundo, sus tesistas, estudiantes y amigos, le rendirán un merecido homenaje en el VII Congreso Venezolano Internacional de Semiótica la próxima semana en LUZ. Pero antes, habló también sobre esa cultura que tanto le ha intrigado.

De reglamentos y campañas electorales

Alfredo Portillo

Especial para La Página
En marzo de 2010 publiqué un corto artículo titulado “El inoficioso reglamento electoral”, a propósito del instrumento legal que había elaborado el Consejo Nacional Electoral (CNE) para regular la campaña propagandística con miras a las elecciones parlamentarias que se realizaron en Venezuela el 26 de septiembre de ese mismo año. En dicho artículo me limité a señalar que el mencionado reglamento era innecesario e inútil porque, en realidad, lo que pretendía reglamentar era desbordado por la fuerza de los acontecimientos enmarcados en una feroz lucha que se libra en Venezuela, y que el CNE no tenía la capacidad para hacerlo cumplir, entre otras razones, porque no contaba con los mecanismos necesarios para reaccionar a tiempo y sancionar a los infractores. Dos años después, estamos ante una situación similar, sobre todo porque la diversificación de medios de información y comunicación, incluidas las redes sociales, hacen más complejo el panorama.

Más recientemente publiqué otro breve artículo, esta vez  titulado ¿Para qué la campaña electoral? , en el que señalé que la campaña propagandística que se iniciaría el pasado 1º de julio, simplemente iba a servir para que, en medio de un clima de bipolaridad política y, dando por ciertas las cifras de las encuestas publicadas,  los dos principales candidatos presidenciales consolidaran sus respectivos objetivos políticos. De un lado, el candidato Hugo Chávez, para hacerse reelegir como Presidente de la República, para lo cual realizaría una campaña electoral  de baja intensidad, sin mayores aspavientos, ya que cuenta con el aparato de gobierno y la maquinaria de los partidos políticos que lo apoyan. Del otro lado, el candidato Henrique Capriles Radonsky, para consolidar a escala nacional su liderazgo y el de su partido Primero Justicia en el mundo de los sectores de oposición. A todas estas, el CNE continuará con los preparativos para las elecciones del 7 de octubre, los principales actores políticos seguirán en el cumplimiento de sus respectivos planes de campaña, mientras que los electores esperaremos ansiosos para acudir a tan magna cita democrática. Así que, nada nuevo bajo el sol.

Correo electrónico: alportillo@ula.ve

22/7/12

Palabras clásicas / La cultura era una especie de reserva de sabiduría a la que acudir en momentos de desánimo o de incomprensión

Marcos Mayer

Durante mucho tiempo existió una especie de acervo de la humanidad que gozaba, no siempre con justicia, de un amplio consenso. Es lo que se conoció por siglos como “los clásicos”, cuyo catálogo era de conocimiento obligatorio, o casi. Un caballero del siglo XIX podía recitar fragmentos enteros de La Ilíada o de La Divina Comedia y el acceso a ellos marcaba también diferencias de clase y de origen. Un gentleman porteño, como Lucio V. Mansilla, apela aquí y allá a ese tesoro compartido por el resto de su clase y un provinciano como Sarmiento se ve restringido a acudir a autores más contemporáneos, como un tal Fourtoul, convirtiéndolo en esa frase célebre que se trae a colación cuando la situación se pone pesada: “Bárbaros, las ideas no se matan”.

La cultura era una especie de reserva de sabiduría a la que acudir en momentos de desánimo o de incomprensión y, también, como una contraseña para discriminar leídos de ignorantes. En el ámbito académico más reciente, en Estados Unidos sobre todo, pero también entre nosotros, apareció una noción que, siendo antigua, está puesta sobre rieles nuevos.

Lecciones mexicanas para la izquierda

Gonzalo Fernández Ortíz de Zárate

Tan cierto es que cada proceso electoral es diferente -dependiendo de la coyuntura, la historia, la cultura democrática y la relevancia geopolítica de cada país- como que de todos ellos se pueden extraer enseñanzas interesantes que, en su justa medida, deberían servir como aprendizajes políticos globales, sobre todo, en un mundo como el actual, marcado por la interdependencia.

En este sentido, la izquierda no debe dejar de analizar los comicios celebrados en México el pasado domingo, caracterizados fundamentalmente por tres cuestiones: la victoria del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y su regreso a la presidencia de la mano de Peña Nieto; la nueva derrota de López Obrador y del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en su afán de constituirse en alternativa a la derecha; la pujanza durante toda la campaña -incluso durante parte importante del último sexenio- de la sociedad civil organizada como verdadero motor de oposición y de construcción de propuestas.